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El Desaliento y cansancio en la Iglesia de Hoy.

viernes, 06 de noviembre del 2009 a las 16:46

El Desaliento y el Cansancio en la Iglesia de Hoy.

I. Definición de “Desanimado” : athumeo, estar descorazonado, desanimado, desalentado (a, negativo; thumos, espíritu, valor; de la raíz thu, hallada en thuo, apresurarse; denotando sentimiento, pasión). Se halla en Col.3:21.  «que no se desalienten» (RV: «no se hagan de poco ánimo»).

II. Definicion de “Cansancio”:
1. kopiao, fatigarse, agotarse (kopos, paliza, fatiga). Se usa del Señor en Jn.4:6.  (utilizado en su propia palabra «que estáis trabajados» en Mt.11:28. ) Se traduce «cansado» del mismo Señor Jesús Jn.4:6.,  cuando, fatigado del camino, se sentó junto al pozo de Jacob en Sicar.

2. kamno, estar fatigado. Se traduce «no se canse» en He.12:3. 

3. enkakeo, o ekkakeo, se traduce «cansar» en Ga.6.9.;  2 Ts.3:13. 

III. Causas que provocan el desaliento y el cansancio en la iglesia de hoy:

· Una carga: Nm. 11:10–15. 
· Una derrota: Jos. 7:7–9. 
· Oposición injusta de otros: 1 Sam. 30:6. 
· Un fracaso: 1 Re. 19:4. 
· Decepcionado de otros: 1 Re. 19:10. 
· Temor: Esd. 4:4. 
· Enfermedad: Is. 38:9–20. 
· Un mensaje de rendición y derrota: Jer. 38:1–4. 
· Severo sufrimiento exterior e interior: 2 Co. 7:5–6. 

IV. Ejemplos de hombres de Dios que sufrieron el desaliento y el cansancio:

· Moisés: Nm. 11:10–15. 
· El pueblo de Israel: Nm. 11:4–6;  Nm.32:7, 9. 
· Josué: Jos. 7:6–9. 
· David: 1 Sam. 30:6. 
· Elías: 1 Re. 19:1–4. 
· El pueblo de Judá: Esd. 4:4–5.;  Neh. 6:9. 
· Job: Job 3.
· El Salmista: Sal. 42:5–11. 
· Jeremías: Jer. 20:7–18. 
· Habacuc: Hab. 1:1–4. 
· Pedro: Lc 22:61–62 
· Pablo: 2 Co 7:5–6 

Un ejemplo de desaliento y cansancio lo podemos encontrar , en el peregrinaje del pueblo de Dios transcurrido en el desierto. Observemos: Se “desalentaron” porque no tenían comida Ex. 16:2-3. 

Produjo:

a. Desagradecimiento

b. Murmuraciones y quejas

c. Falta de confianza

Se “cansaron” porque se aburrieron del exceso de comida, Nm. 11:4-6. 

Produjo:

a. Desagradecimiento.

b. Murmuraciones y quejas.

c. Falta de confianza.

Algunos datos en tener en cuenta para analizar en nuestros días en el libro “Pastores en Riesgo” , H.B. London y Neil B. Wiseman advierten que hoy más que nunca hay pastores vulnerables a “quemarse”. Aunque sus estadísticas reflejan la condición de los pastores anglos en EE.UU., al conocer el ministerio hispano en Norteamérica por más de veinte años, creo que la situación entre los pastores de sudamerica pastores no está lejos de esa realidad.

En su estudio, London y Wiseman citan estadísticas recopiladas por el prestigioso Instituto Fuller para el Crecimiento de la Iglesia. Ellos notan, entre otras cosas, que el 80% cree que el trabajo pastoral ha afectado negativamente a sus familias, que 33% cree que estar en el ministerio ha sido un verdadero inconveniente para la familia, que el 75% reporta haber tenido en su vida ministerial por lo menos una gran crisis causante de un problema emocional, que el 90% siente que fueron mal preparados para resistir las demandas del ministerio, que el 70% dice tener más baja auto-estima que cuando comenzaron, que el 40% reportó tener por lo menos un serio conflicto con un miembro de su congregación una vez al mes, que el 37% confesó haber sido parte de una conducta sexualmente inapropiada con alguien en la iglesia, y que el 70% dice no tener alguien a quien considera amigo cercano.

Quizás usted esté dando un suspiro de alivio al ver que otros se sienten como usted, o una exclamación de incredulidad al leer estas estadísticas; hay pastores , líderes y obreros que están ya al borde del desaliento.

“El Síndrome del Enebro y la Cueva”

Unos de los problemas más comunes que esta viviendo la iglesia de hoy es: “la carga está siendo llevada por demasiado tiempo sin verdadero alivio”.

Entre todos los profetas del Antiguo Testamento no hay otro más poderoso que Elías. El tenía verdadera fuerza de carácter, osadía, valentía y una fe sólida.

En 1 Re. 18-19 somos testigos de una de las más increíbles escenas de las Escrituras. Lleno del poder de Dios, Elías confrontó al rey Acab y a su esposa (la malvada Jezabel) a los 450 profetas de Baal y a los 400 profetas de Asera. Un solo hombre enfrentado contra una horda enemiga y resistiéndoles en el poder sobrenatural de Dios. Elías conocía del poder de Dios para suplir en las más difíciles circunstancias

Sin duda esperaríamos que después de tal demostración divina, la fe y la confianza del profeta crecieran hasta un punto insospechado, pero no es así. Perseguido por Jezabel cae en depresión y le asaltan pensamientos suicidas 1 Re. 19.

Cuando batallamos contra el desánimo, el cansancio y la depresión, uno de los mayores problemas es que perdemos la habilidad para enfrentar las realidades de nuestra situación o las circunstancias que nos han llevado al lugar donde nos encontramos.

Podemos parafrasear 1 Re. 19:10.  diciendo: “Aunque yo he sido muy celoso por tu obra, oh Dios, los israelitas no han respondido bien y lo han destruido todo. De hecho, soy el último de los profetas que queda y por eso estoy escondido, para que tu obra no acabe conmigo”.

A esto podemos llamar el “Síndrome del Enebro y de la Cueva“, al cual todos somos vulnerables. Nos sentimos solos (a veces nos hemos apartado de otros voluntariamente) y nos vemos como los únicos que llevamos a cabo un ministerio digno. Somos protectores de la dignidad de Dios.

En primer lugar, Dios asegura a Elías y a nosotros que no está solo, hay 7.000 más que permanecieron fieles. Una vez más, la Palabra de Dios destaca la importancia de buscar y tener comunión con otros fieles hermanos . En segundo lugar, no nos engañemos, Dios no nos necesita para proteger su dignidad. Necesitamos ver a Dios como el Dios Soberano que está cumpliendo sus propósitos aun en medio de nuestras propias batallas e inconformidades. Él continúa construyendo su Reino aun en medio de nuestras aparentes derrotas.

La mayoría de las veces estamos llorando detrás de los “matorrales”, sin darnos cuenta de que el Dios Soberano continúa la tarea de la edificación de su iglesia.

Algunos pastores, líderes y hermanos, están sufriendo más de la cuenta por no tener a nadie (aparte del cónyuge) con quien orar, con quien compartir las cargas, a quien rendirle cuentas, etc. No hemos sido llamados a ser “llaneros solitarios”. Debemos pedirle a Dios que nos dé a alguien con quien poder compartir las cargas que llevamos Gá. 6:2.  A Elías Dios le dio a Eliseo.

Si estamos pasando momentos realmente difíciles a causa del desaliento y estamos enfrentando frustración, cansancio, depresión, expectativas fallidas de nosotros mismos o de otros, ¿qué necesitamos hacer por encima de cualquier otra cosa? Si sabemos de alguien que está a punto de dejar el ministerio ¿qué le decimos?. Dios le dijo al profeta confundido, herido, y desanimado, “párate en la presencia del Señor”. 1 Re. 19:11. 

Dios no sólo podía satisfacer necesidades físicas y emocionales de Elías, sino que además lo llamó a acercarse a su presencia. Esto es lo que necesitamos cuando llega el desánimo, cuando nos sentimos heridos o frustrados. Solo la presencia divina puede guardarnos, fortalecernos y levantarnos para unirnos a Dios en su obra.

V. La solución para el cristiano sobre el desaliento y el cansancio:

· Esperanza en Dios: Sal 42.
· Buscar Fortaleza del Señor: 1 Sam 30:6. 
· Echar las cargas sobre el Señor: Sal. 55:22.;  1 Pe. 5:6–7. 
· Reconocer al Señor Confiadamente: Pr. 3:5–8. 
· Orar por toda Preocupación: Flp. 4:6–7. 
· Poner los ojos en Cristo y su Ejemplo de Perseverancia:He. 12:1–3. 

Preparado por : Prof. Héctor Leites

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Como vivir conforme a la voluntad de Dios.

viernes, 06 de noviembre del 2009 a las 15:56

Campo de flores

 

Como Vivir una Vida Consecuente con la Voluntad de Dios y Su Palabra.

Estamos en frente de unos de los temas mas profundos y en algunos de los casos mas difícil de identificar, La voluntad de Dios.

Hay dos claves para conocer la voluntad de Dios en una situación dada:

1. Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacer, no sea algo que la Biblia lo prohíbe.

2. Asegurarse que lo que está pidiendo o considerando hacerlo, va a glorificar a Dios, y va a ayudarle a crecer espiritualmente.

Si estas dos cosas son ciertas, y Dios todavía no le ha dado lo que le está pidiendo, entonces es probable que no sea la voluntad de Dios que usted obtenga lo que está pidiendo. O talvez, usted simplemente necesita esperar un poco más de tiempo para recibirlo.

Algunas veces, conocer la voluntad de Dios nos es “difícil”. La gente quiere que Dios básicamente les diga qué hacer, dónde trabajar, dónde vivir, con quién casarse, etc. (aunque no descartamos que Dios le indique específicamente)

Romanos 12:2. dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. No se trata de una formula “mágica” sino conocer, o comprobar que es lo que Dios quiere al respecto”. Dios siempre se encarga de mostrar cual es su voluntad de forma que nosotros podamos entender y obedecer.

Veamos algunos ejemplos Bíblicos y algunas pautas sobre este tema:

1. Como buscamos la voluntad de Dios.

a. ¿Conveniencia o convicción?. II Cró. 18:1-27. 

b. La consulta a Dios debe existir. I Sam. 30:6 I Sam. 23:1-13. 

c. No consultar equivale a un fuerte dolor de cabeza. Jos. 9:1-14.  Isa 58:13-14. 

2. ¿Como saber cual es la voluntad de Dios?.

a. Escuchando. ¿A Dios o a Nosotros? – II Cro. 20:15-17. 

b. Obedeciendo. ¿A Quién? – I Reyes 12:6. Lc. 17:3-10. 

c. Marchando. ¿Hacia Donde? – Hch. 16:6-10. 1 Jn. 2:17. Sal. 40:8. 

3. Como Aceptamos la Voluntad de Dios.

a. Ejemplos Vivos. Mr. 14:31-36. Dn. 3:17-18. Job 5:18. 

b. Experiencias Reales. Stgo. 1:2-3; 13-16. I Pe. 1:6. 

c. Soberanía Absoluta. Hch. 12:1-5. II Cor. 12:7-9. He. 13:20-21. 

4. Como cumplimos la voluntad de Dios.

a. Con su Fuerza. II Cor. 12:9. 

b. Con su Mandato. I Ped. 2:9. 

c. Con la Convicción de la Gran Obra de Dios. Neh. 6:3. 

5. Haciendo Su Voluntad Con propósito.

a. Considerando el Propósito Negativamente. Jn. 21:1-6. 

b. La Libertad implica Servicio con Propósito. Ex. 7:16. I Pe. 2:9. 

c. Considerando el Propósito Positivamente. Jos. 24:15, 31. Juan 4:34. Ex 4:24. 

“La voluntad de Dios no te llevará donde su gracia no te pueda sostener”

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El Líder conforme a la santidad de Dios.

viernes, 06 de noviembre del 2009 a las 15:29

El Líder Conforme a la Santidad de Dios.

1. Etimología de la Palabra Santo

Santidad, Santo, la palabra hebrea es Kodesh = Kadesh y su significado es “estar separado de”.


El uso general en el A.T.
es apartar a una persona o cosa para cualquier propósito o uso especial, sin consideración de santidad o religiosidad.
En el texto de Gn. 38:21  la palabra Kadesh (que viene del verbo Kadash) está traducida por “ramera”, o sea, una mujer apartada a la practica de la inmoralidad.


El uso religioso
es apartar cosas o personas para Dios y su servicio.

Ejemplo referente a cosas Levitico 27:14, 16 casas o campos y referente a personas. Éxodo 28:41. 


2. Que es la Santidad.

Las escrituras usan el término santos en relación a todos los creyentes verdaderos como apartados o santificados para la posesión y uso de Dios. Hch 26:18 ; Ro. 1:7 ; 1 Co. 1:2 .

Pero los santos pueden estar en distintos niveles de crecimiento espiritual en su experiencia de santificación progresiva. 1 Co 2:15–3:3 ; He. 5:12–14 ; 2 Pe. 3:18 


Una de las grandes verdades que debemos saber es que Dios espera que su Pueblo sea Santo, y que debemos ser Santos para poder ser fieles y útiles aquí en la tierra y entrar mas tarde en el Reino de los Cielos.

Miremos algunos textos referente al líder en santidad: Lv. 19:2 I Tes. 4:3-7 He. 12:14 I Pe. 1:16 I Ti. 3:1, 2 y 10 .

La Santidad es Liberación completa de pecado. I Jn. 1:7  No queda, entonces, nada de pecado, porque el “Viejo Hombre” no existe mas. Ro. 6:6 y 18  En la doctrina cristiana, el término santificación se usa generalmente del progreso del creyente en su crecimiento espiritual Ro 6:19, 22 ; I Tes. 4:3 ; 2 Co. 3:18 


3. Como obtener la Santidad

La Santidad NO es perfección absolutaII Co. 7:1  Es obediencia de Corazón Col. 3:8-12 - I Jn. 1:7 - II Co. 5:17 - Jn. 17:16 - He. 5:14 - Ro. 6:11-16 .


Algunos ejemplos de Santidad para tener en cuenta:

Santidad en el PuebloI Sam. 7:1-10 

Santidad en la FamiliaI Sam. 3:11-18 - I Sam. 8:1-5 

Santidad en el ServicioII Sam. 6:1-11 

Santidad en el peregrinaje hacia el cieloJos. 7:12-13 

Santidad en todoI Pe. 1:13 – 4:7 
Seguid… la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. – He. 12:14.

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El Abuso de autoridad en la iglesia Dios lo condena.

jueves, 05 de noviembre del 2009 a las 15:04

 

El Poder Sutil del Abuso de Autoridad.

Introducción

Este estudio nos ayudará a abrir los ojos y observar lo que dice la Biblia con respecto a la sujeción a las autoridades y entonces jamás ser las victimas del abuso de poder y tampoco ser los victimarios.

Con este estudio no se pretende “atacar” en absoluto al liderazgo de la iglesia, ni al líder en particular ni a ningún pastor genuinamente llamado, sino solo mostrar enfáticamente un fenómeno que ya esta implantado dentro de nuestras iglesias y que está hiriendo a muchos mas de lo que Ud. se imagina.

Se Ha podido observar vez tras vez que hay abuso espiritual, cuando se emplea la espiritualidad para hacer que otras personas vivan según cierta “norma espiritual” conforme a los parámetros de los abusadores.

Cualquiera sea el abuso espiritual o de autoridad, los resultados suelen ser los mismos: La persona queda con el peso de la culpa del juicio o la condena, y aun la vergüenza y queda confusa respecto a la posición como cristiano.

Cuando un pastor le dice a su congregación que aquellos que dejan su iglesia o le desobedecen su autoridad están en peligro de la furia de Dios, usted puede estar seguro que en este hombre está operando un espíritu de control. El está intentando sembrar temor como medio carnal de mantener a las personas dentro de su iglesia. ¡Cuidado! comienza a verse algunas señales.

Definición de Abuso de autoridad = Extralimitación de funciones por parte de las autoridades o funcionarios públicos en el desempeño de un determinado cargo u oficio. (R.A.E.)

El abuso espiritual consiste, en maltratar a una persona que necesita ayuda, apoyo o mayor crecimiento espiritual, lo cual debilita, sabotea o disminuye el desarrollo espiritual de esa persona, para poder manipular los sentimientos. (David Johnson)

I. El Síndrome de “Diotrefismo”. Vemos un ejemplo bíblico de esto en 3ra. Juan 9-10. Elitismo espiritual no es algo nuevo en la iglesia, pero el apóstol Pablo le llama correctamente “malvado”.

El abuso espiritual mayormente ocurre cuando un líder usa su posición espiritual para controlar o dominar a los demás (a sabiendas o no); cuando las opiniones de los demás son ignoradas o pasadas por alto, atropellando así los sentimientos de otras personas. Algunos líderes religiosos, inseguros de sí mismos, abusan del poder que tienen para reforzar su posición. El uso del poder en esta manera es lo que llamamos abuso espiritual, ya que no se considera el bienestar de vida, emociones y sentimientos de los demás en la congregación.

Lamentablemente esto ocurre con mucha frecuencia en el pueblo de Dios. Una vez más, no todo el tiempo es intencional, pero sucede.

Otra forma en que se manifiesta el abuso espiritual es cuando se emplea la espiritualidad para obligar a las personas a que vivan según cierto “criterio” o “norma” espiritual, que muchas veces muy poco o nada tiene que ver con la vida espiritual de la persona. Por ejemplo: “Si quieres estar bien con Dios tienes que hacer esto o aquello…”

Cuando estos líderes encuentran cierta resistencia a sus demandas, comienzan a emplear este tipo de espiritualidad, y lo que realmente están haciendo es atropellar a los demás con sus actitudes y palabras.

II. El Hedonismo, el placebo, la droga del placer. Observemos el pasaje de Jeremías 5:26; 30-31. Notemos claramente que siempre el maltrato proviene de una “posición de autoridad espiritual o religiosa” o sea se puede ser abusado por alguien que no tiene verdadera autoridad espiritual pero quiere ser percibido como quien tiene poder y autoridad y asi tener el lugar de influencia.

La idea es siempre tener entretenidas a las personas, Jeremías 6:13-14, para que ignore las necesidades reales, y así se les puede dar los “placebos” en forma de respuestas rápidas y fáciles. (formulas para prosperar, confesar, etc.)

III. “Jerarquicismo Góspel” Obediencia, Sometimiento, Sujeción (Yo soy el manda Más, entendido)

En los sistemas abusivos, los líderes estarán preocupados acerca de lo que la gente hace, bajo una fórmula que se lee: “lo que haces = lo que mereces”. Cuando los líderes preguntan al miembro qué hace, en qué trabaja, cómo gasta su tiempo, no es porque quieren considerarlos y tratar de ayudarlos, sino para decirles frases como: “No trabaje tanto, Dios va a proveerle si sirve a la iglesia (y a la casa del pastor) más de lo que sirve a su trabajo secular”.

Comienza entonces un “estira-y-afloja” con el propósito de convencer a la oveja a que dedique tiempo a “servir en el ministerio”. Si esto no funciona por las buenas se echa mano del concepto de obediencia, sumisión, sujeción, con el apoyo que emana del punto No. 1: “Tienes que obedecer al varón que Dios nos puso como líder en todo lo que él te diga, sin preguntar.” Esta idea de obediencia, cuando no es bajo el concepto bíblico, se ejerce de forma humillante, deshonesta y con un sentido de explotación a la “oveja”, que muchas veces llega a la ignominia (afrenta pública).

El sistema abusivo ha perdido, bajo el sistema piramidal, el verdadero concepto de la obediencia. Los pasajes en los que se basa este tipo de control a la obediencia se hallan en Romanos 13:1; 1 Pedro 5:5 y Hebreos 13:17. Sin duda que son de suma importancia y hay que ponerlos en práctica en nuestra vida cristiana, sólo que los líderes abusivos los leen mal y sin el equilibrio debido. Por ejemplo, muy rara vez los líderes mencionan Hechos 5:29, o Jeremias 17:5 

Por otro lado, pocos o ninguno de ellos dedica el tiempo suficiente para analizar lo que en la Biblia quiere decir la palabra “obedecer”. Por ejemplo cuando leen en Hebreos 13:17, creen que ya la hicieron sólo porque así lo dice la Escritura.

Pero veamos más claramente a la luz del significado real de las palabras obedecer y sujetar. De acuerdo a la Greek-Hebrew Key Word Study Bible, la palabra usada es un verbo que significa: convencer (peithesthe); por analogía, pacificar o reconciliar; también significa confiar en, fiarse de, acuerdo, seguridad, confianza. Finalmente: ser persuadido.

Estos abusadores están empeñados en ser igual a Dios y no captan el concepto de obediencia

Como se ve, en ningún momento “obedecer” quiere decir que alguien da una orden y el otro la acata sin pensar, sin preguntar, sin analizarla o juzgar si esa orden es correcta desde el punto de vista bíblico. Eso a los líderes no les interesa; una de las frases más usadas por los sistemas abusivos es aquella que dice: “el pastor dice que esto es una orden, así es que obedezcan y punto”.

La otra frase que usan los abusivos es “someter/sujetar”. Los autoritarios creen que esto equivale a que la “oveja” tiene que agachar la cabeza y hacer todo lo que se le mande, pues está bajo una cadena de mando que viene desde Dios, pasa por el pastor y termina con un ujier o cosa semejante y termina con “los hermanitos”. La palabra someter y aparece en griego siete veces en el Nuevo Testamento; dos se refieren a la sujeción de la esposa al marido, una a Dios, una a las autoridades del mundo, y tres a los líderes. Al examinar estas últimas citas nos damos cuenta que poseen dos partes y no sólo una como algunos líderes abusivos las quieren hacer pasar; es decir, los abusivos toman la parte que les conviene, y desechan la otra.

La primera cita se halla en 1 Corintios 16:16. Pero ¿a quién hay que sujetarse así? ¿Quiénes son ellos?. Los versículos anteriores son los que se comen los abusivos, 1 Corintios 16:14-15. Estos son dos requisitos, condiciones o señales que indican a quién debe darse obediencia en las cosas de Dios. No podemos estar obedeciendo ciegamente a quienes se dedican a utilizar a otros para llenar sus expectativas financieras y personales. Ahora, el final del verso 16 (que también se comen los abusivos), dice: “así también [sujétense] a los que ayudan y trabajan”. Un signo casi equívoco de los abusivos es que, dada su tremenda “autoridad” sobre otros, dedican la mayor parte de su tiempo a “No Hacer Nada” (eso sí, con mucha discreción)

La otra cita es Hebreos 13:17. La segunda parte del verso habla de una razón por la cual me debo sujetar a mi líder: “porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría” [no groseramente ni con autoritarismo].

La tercera cita es de 1 Pedro 5:5 y va dirigida a los jóvenes. Esta cita es usada muy a menudo para reprender a éstos e irles enseñando el camino de la “obediencia” irreflexiva. De lo que nunca se habla es que estos líderes, ancianos, pastores, deben mostrar integridad para que sean objeto de respeto y sujeción por parte de los jóvenes. Los versos 3 y 4 hablan de que los ancianos “deben cuidar la grey, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancias deshonestas, sino con ánimo pronto; No Como Teniendo Señorio de los que están a vuestro cuidado, sino Siendo Ejemplo de la grey”.

IV. Autoritarismo, o declaración de lealtad. “Nosotros solo tenemos la verdad” esto se proyecta en todo sistema de abuso espiritual, y quien no entienda y acepte esta “visión” no estará a salvo , tienen que quedarse en el sistema, así no serán considerados “rebeldes y descarriados”.

a. Buenas tácticas para asustar – podría llamar de “paranoia espiritualizada” “debemos apartarnos de aquellos que no comparten el sistema nuestro para no ser perjudicado” si te apartas de nosotros Dios te quitara tu bendición, “quedarás expuesto al mismo Satanás” etc., etc.

b. Buenas tácticas para humillar – esto se hace avergonzando en publico, y provoca una actitud de no querer ser expuesto o también de perder algún puesto en la iglesia.

c. Soy el pastor y hay que hacerlo… Cuidado.

d. Nadie cuestione mi autoridad…

e. La autoridad se desprende de la Verdad – Tomemos como ejemplo a Moisés, que claramente demostró la autoridad como alguien que había llegado a conocer a Dios, la autoridad no era suya, la autoridad procedía de que el decía al pueblo, en forma veraz y clara, Exactamente lo que Dios le decía a el. Que significa todo esto que la autoridad residía en la verdad y no en Moisés.

V. La gran salida – Renovar la mente.- Romanos 12:1-2. 

a. Disfrutar de la libertad. Galatas 5:1; 7-8. 

b. Recibiendo la abundancia. Romanos 5:17. 

c. Recuperando la credibilidad. (Ud. Puede tener problemas para confiar) el gato que se sienta sobre la tapa de una estufa encendida nunca más volverá a sentarse sobre ella, pero probablemente, tampoco se sentara sobre la tapa de una estufa apagada.

Tal vez muchos tendrán dificultades para volver a confiar en un sistema espiritual, y tal vez cueste el elemento sujeción, pero es Dios que hace la obra en nosotros. Hechos 4:23,29-30 

¿Para que vino Jesús?solo cree en él de corazón.

miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 18:16

cielo cerrano de jesus nizama

Sáb, 08/25/2007 - 20:10 — Barry

Hace casi dos mil años nació en un pueblo Judio un niño cuya vida transformó al mundo. Aún los calendarios modernos establecen su nacimiento como el punto ‘cero’ en cuanto a nuestra forma de marcar el tiempo. La historia habla de lo que pasó antes de él y después de él.  Su Nombre y su vida han sido usados para inspirar los pensamientos y las obras sociales y culturales más reconocidas en el mundo, y a la vez, algunos hechos de mucha crueldad. Algunos lo reconocen como un gran maestro, otros como una fábula, otros como el fundador de una nueva religión, y otros como el Hijo de Dios. ¿Quién es Jesús y por qué vino?

Durante el correr de los siglos de la existencia humana, Dios ha querido revelarse al hombre y tener comunión con él. En el principio Dios creó al mundo e hizo al hombre a su imagen. Esto significa que el hombre tenía la capacidad para pensar los pensamientos de Dios, sentir las emociones de Dios, hablar las palabras de Dios y hacer las obras de Dios. El hombre era el representante de Dios en el mundo y a él le fue entregado el dominio, la fe y la inteligencia para gobernar la creación de Dios. Sin embargo, en determinado momento, el hombre desobedeció a Dios y se rebeló contra su Palabra. La consecuencia de su traición fue la pérdida de su vida espiritual, la pérdida de su habilidad para gobernar, la pérdida de su fe, la pérdida de su entendimiento, y la pérdida del propósito de su existencia.

Como resultado, el hombre comenzó a buscar otras maneras para establecer dirección y propósito para su vida. La mayoría de los hombres simplemente comenzaron a vivir vidas carnales, esto es, vidas completamente entregadas a las pasiones de la carne: los vicios, la fornicación y el adulterio, y la búsqueda del poder y dinero. Otros buscaban por el lado espiritual, tratando de encontrarse de nuevo con Dios a través de ritos religiosos, supersticiones, leyes y sacrificios personales para agradar a un Dios desconocido y distante. Otros buscaban el significado de la vida en la educación y el desarrollo de su inteligencia, estableciendo al hombre como la fuente de toda verdad, y la ciencia como la única forma de entender la verdad.

Solo con basta con reflexionar por un momento en el estado del mundo para darse cuenta que está fuera de control. Las guerras, el hambre, la violencia, la contaminación, el odio, la codicia, el divorcio, los celos, etc., nos muestran claramente que el hombre tal como es, no tiene la capacidad de solucionar sus problemas. 

Para algunos la ciencia que en ocasiones niega la existencia de Dios, establece la cima del desarrollo humano, mientras algunos científicos inventan armas de destrucción capaces de destruir el planeta entero.   Para otros el dinero es 'el dios' y merece todo tipo de esfuerzo y sacrificio humano (moral o no) con tal de poder asegurar una posición de relevancia en la vida.

El sexo y las drogas se enseñorean sobre otros tantos, llevándolos a vivir en un estado practicamente animal. Si somos honestos, no hay nadie capaz de dominar sus pensamientos, palabras y acciones al punto de reflejar en forma constante, la pureza y el amor divino. ¿Qué haremos?

Lamentablemente, el hombre por sus propios métodos no es capaz de deshacer lo que le sucedió por causa del fracaso de Adán y Eva. Tampoco encontrará su destino y propósito a través de sus propios pensamientos y deseos. La Biblia declara que el hombre quedó “sin esperanza y sin Dios en el mundo” y “destituido de la gloria de Dios”. No existe ningún remedio humano. Así como un reloj o un auto no pueden arreglarse a sí mismos, tampoco puede hacerlo el hombre. Es un asunto que requiere una solución divina. Dios, el diseñador de la creación y del hombre, es el único que puede rescatar a la humanidad de su condición fracasada.

Tomando en cuenta el hecho de que Dios había entregado el dominio del mundo al hombre y éste. por su pecado, lo había entregado al diablo; la única respuesta legal para rescatar al hombre era que un hombre volviera al estado de perfección, viviera una vida sin pecado, y así, dominara y venciera al diablo,  y de esta forma proveyera una nueva oportunidad para toda la humanidad. El único problema es que no existía ningún hombre perfecto. La raza entera quedó contaminada por el pecado de Adán y Eva. Nadie puede vivir una vida pura y justa desde su nacimiento hasta su muerte. De hecho, la misma muerte es un resultado del pecado y por esta razón  'el hombre perfecto' tendría que vencer  a la muerte, también.

Aún cuando toto parecía un problema sin remedio, Dios había preparado la solución desde antes de la creación. Dios mismo tendría que hacerse hombre, nacer como un bebé, vivir una vida perfecta, mostrar Su dominio sobre el poder del diablo, morir, y finalmente, demostrar Su poder sobre la muerte a través de la resurrección.  De esta forma, cualquier persona que tuviera fe en este acto de amor, podría disfrutar de los mismos beneficios, recibiendo através de la fe una 'nueva vida espiritual.' Esto traería consigo fe en lugar de su temor, paz en lugar de la ansiedad, gozo en lugar de la tristeza, sanidad en lugar de las enfermedades y vida eterna en lugar de la separación eterna de la vida de Dios.

Dios llevó adelante su plan para solucionar el decadente estado del hombre a través de Jesús. Jesucristo es Dios en la carne. Es el hijo de Dios y el hijo del hombre. Nació de una virgen, con la sangre pura de su Padre, Dios, y con una naturaleza no contaminada. Fue tentado como todos los hombres pero venció cada tentación. Dominó al diablo, la naturaleza, la escasez, las enfermedades, y finalmente la muerte. Subió a la diestra de Dios en su rol de Señor y Salvador y ahora Él es nuestro representante en el cielo. Mediante la fe en Él, tomamos posesión como hijos nacidos de Dios de todos los privilegios, beneficios y responsabilidades que el ser 'hijo de Dios' representa.

Hay muchos aspectos de este evangelio que merecen nuestra atención. El conocimiento de lo que Dios ha hecho para el hombre es la cosa más preciosa que existe. Veamos cuatro verdades importantes que revelan los propósitos de Dios a través de Jesucristo. Si tomamos el tiempo para meditar en estos puntos, el evangelio va a resultar muchos más fácil de entender y explicar a otros.

 

¿Para qué vino Jesús?

 

1. Para revelar a Dios a los hombres

Tal vez la pregunta más grande en el corazón del hombre, tiene que ver con la existencia de Dios y como es Él. Existen tantas filosofías, religiones, y conceptos distintos que es muy fácil confundirse y, finalmente, quedar indiferente al tema. Para muchos, Dios es distante, misterioso, de mal genio, caprichoso, indefinible, solo una fuerza, bueno y malo a la vez, incompetente, o, simplemente inexistente. ¿Es posible conocer a Dios como realmente es?

En el principio, la Biblia menciona que Dios caminaba con el hombre en el huerto de Edén. Siendo el hombre la imagen de Dios, no es difícil pensar que existía una relación profunda y estrecha entre los dos. Sin duda el hombre conocía a Dios como El era, porque el mismo hombre fue creado a su imagen. Dios era conocible. Por su pecado, el hombre fue transformado de una posición de fe e intimidad con Dios a una posición de temor e incertidumbre. Aprendemos a través del Nuevo Testamento que el entendimiento del hombre quedó entenebrecido, esto es, sin luz. Los hombres comenzaron a pensar en Dios basando sus razonamientos en su temor e ignorancia. Por eso existen tantas religiones con conceptos distintos acerca de Dios. El hombre natural no puede entender ni conocer a Dios en su plenitud. Dios es un Espíritu y el hombre había muerto espiritualmente.

He aquí la razón por la que vino Jesús. Para revelarnos como es Dios, destruyendo la ignorancia, quitando la sombra de la incertidumbre, y alumbrando nuestra oscuridad con la luz de su vida. Dios es como Jesús. Jesús es Dios en forma humana. El mismo dijo, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9). “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). También, la Biblia declara que el Hijo es “el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia” (Hebreos 1:3). Y, “el que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (1 Juan 2:23).

Entonces Dios no es una fuerza misteriosa, un ser espiritual distante, ni un viejo con barba blanca. Jesucristo representa la imagen misma de Dios incluyendo sus pensamientos, sus emociones, sus palabras y sus obras. No existe ninguna diferencia entre Dios y el Hijo. Dios no tiene un temperamento, y el Hijo otro. Jesús no es más simpático que Dios. “En El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). Lo que hace Jesús, hace Dios. Lo que dice Jesús, dice Dios. Lo que piensa Jesús, piensa Dios, porque “no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que el Padre hace, porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente” (Juan 5:19). La manifestación de Dios a través de Jesucristo es la revelación más importante en la historia del mundo. Por eso vino Jesús.

 

2. Para buscar y salvar a los perdidos

La segunda razón por la cual vino Jesús al mundo fue para rescatar a la humanidad. Como hemos visto, la condición del hombre no tiene solución sin la participación de Dios. Dios es amor, y fue el profundo amor que El tiene por  su creación lo que lo obligó a sacrificarse a sí mismo por nosotros. Jesucristo, siendo Dios en la carne, un hombre perfecto con la sangre de su Padre en sus venas, tenía dos opciones.

 - Quedarse viviendo para siempre en la tierra

 - Morir y resucitar para librar del pecado y la muerte a la humanidad

Hubiera sido posible para El vivir aqui en el mundo por siempre, caminando entre nosotros, enseñándonos, sanándonos y consolándonos. Así, el mundo hubiera tenido un 'Señor consolador' pero no un 'Señor Salvador,'  porque la muerte hubiera seguido acabando con todos los hombres como siempre. Jesús era el único que hubiera tenido el derecho a la vida eterna por su naturaleza sin pecado.

La otra opción era que Jesús muriese (el justo por los injustos), tomando en sí la consecuencia de nuestros pecados y sufriendo la pena de la muerte. El sacrificio de Dios en la carne podría satisfacer la pena de la muerte para todos, abriendo la puerta de la vida eterna a toda la humanidad por fe. Entonces, no solamente vino Jesús para consolarnos en una forma temporal, sino para salvarnos de nuestra condición pecaminosa. El único requisito es que creamos en El.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16). “Y él es la propiciación (remisión) por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:2). “Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él” (1 Juan 3:5). “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Concluyendo, vida eterna es lo que Dios nos ofrece. Pero no la vida que conocemos aquí en este mundo caído, sino la vida que solamente Dios puede proveer a aquellos que llevan su imagen, las nuevas criaturas, los hijos de Dios. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”  (2 Corintios 5:17)

 

3. Para destruir las obras del diablo.

Otra gran razón por la cual vino Jesús fue para manifestar Su autoridad y poder sobre las obras destructivas del diablo. En el principio el pecado del hombre desató la maldición de Satanás en el mundo. Jesús dijo que el diablo era un ladrón que vino para robar, matar y destruir. A él se lo llama el ‘dios de este siglo’ y el ‘príncipe de este mundo’. El con sus demonios existen para fomentar rebelión en contra de Dios, y para tentar, afligir y oprimir a los hombres en cualquier manera. La Biblia declara que “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19). Veamos lo que Jesús declaró acerca de su ministerio en el mundo. “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18-19).

Todo el mundo se encuentra desesperado por encontrar ayuda y respuestas a los grandes problemas que existen en el planeta. La única respuesta es la divina. “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”  (1 Juan 3:8). Sí, existe un diablo, y sí, él tiene obras. La pobreza es una maldición, las enfermedades nos oprimen, el pecado y los vicios nos cautivan, las angustias de la vida quebrantan al corazón y nos dejan sin esperanza, pero, Jesús fue ungido por Dios para deshacer estas obras y darnos el potencial para vivir vidas libres de opresión, angustia, pobreza y enfermedades.

Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y... éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”  (Hechos 10:38). Dios quiere que tú tengas vida en abundancia (Juan 10:10), y que puedas ser sanado de cualquier ligadura u opresión que has experimentado en la vida. Sanidad es posible por el alma, las emociones, la mente y el cuerpo. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8). Jesús ha vencido al diablo con su vida perfecta, su sacrificio y su resurrección. El poder para ser libre está disponible si crees en El. Por eso vino Jesús.

 

4. Para multiplicarse en y a través de nosotros.

Las primeras tres razones que hemos visto tienen que ver con lo que Dios ha hecho y lo que quiere hacer para nosotros. Pero, el último punto que queremos tocar tiene que ver con lo que Dios quiere de nosotros. ¿Cómo puede Jesús seguir con sus obras y sus propósitos en el mundo estando sentado a la diestra de Dios? ¿Qué pasa con el resto del mundo? ¿Es posible que su poder y su mensaje solamente hayan sido para los judíos del primer siglo? ¡Gracias a Dios, la respuesta es, No! Cuando ‘nacemos de nuevo’, esto es, confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, Dios mismo por el Espíritu Santo nos transforma espiritualmente. No solamente nos perdona, sino que nos capacita para ser como El. Dios quiere tener muchos hijos, todos caminando en el mismo poder que tenía Jesucristo. “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo” (Juan 14:12-13).

Aún cuando es difícil comprender, Dios quiere que nosotros los creyentes hagamos las mismas obras de Jesús. El quiere multiplicarse en nosotros y a través de nosotros para que el mundo entero escuche y reciba el ministerio del evangelio. Jesús oró antes de su muerte lo siguiente; “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo” (Juan 17:18). Y después de su resurrección El declara a sus discípulos, “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Juan 20:21). ¿Cómo fue enviado Jesús al mundo? En poder y autoridad, dominando y deshaciendo las obras del diablo, sanando a los enfermos, proveyendo por los pobres y demostrando el amor de Dios hacia la humanidad. Dios quiere que hagamos lo mismo.

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”  (Mateo 28:18-20). Si tú eres un hijo de Dios, un discípulo de Jesucristo, tú tienes la autoridad y la responsabilidad para predicar el evangelio, para sanar a los enfermos y para dominar las obras del diablo. La Biblia declara que somos ‘embajadores’ de Cristo. Dios quiere transformar tu vida y llevarte a un nuevo nivel de vida con un propósito divino y eterno. Para eso vino Jesús.

Tal vez es la primera vez que has escuchado este mensaje. Tal vez has pensado que el evangelio representaba otra cosa o que la religión era un tema aburrido y confuso. Nuestra oración es que este escrito pueda sembrar una semilla divina en tu vida, la cual te pueda llevarte a un conocimiento pleno de Dios y sus propósitos para tu vida. Dios ya ha hecho su parte a través de Jesucristo. La Biblia dice, “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados... así que... os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:19-20). Ahora depende de ti. Puedes comenzar una vida transformada ahora mismo si quieres. Dios te espera. “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”  (Romanos 10:8-10).

 

Padre, vengo a Ti en el nombre de Jesucristo.
Tu Palabra declara, “todo aquel que invocare
el nombre del Señor será salvo” (Hechos 2:21).
Yo te invoco. Pido que Jesús venga a mi vida
para ser mi Señor, mi Salvador, mi Sanador, mi
Proveedor, mi Fuerza y mi Paz. Recibo el
perdón de mis pecados y según tu Palabra me
declaro una nueva criatura en Cristo.
Soy salvo por fe y te alabo en el nombre de Jesús.
Amén.

Es necesario nacer de nuevo para entrar al Reino.

miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 17:28

Fotografiando el crepúsculo

En el capítulo 3 del evangelio de Juan encontramos una conversación importante entre Jesús y uno de los lideres religiosos de su época. El hombre, Nicodemo, manifestaba su interés en las señales que Jesús hacía y concluía que Dios estaba con El. Sin embargo, Jesús le contestó en una forma que ignoraba los pensamientos de Nicodemo y le dijo enfáticamente que “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” La declaración que Jesús hizo es tan importante que realmente supera cualquier argumento o pensamiento religioso, y nos lleva a enfrentar el punto clave para cada persona que vive en el mundo. ¿Qué significa nacer de nuevo?

Nicodemo era un hombre educado en la religión de los judíos, un hombre que mostraba un interés genuino en las cosas de Dios y un hombre que arriesgaba su reputación al conversar con el “carpintero” de Nazaret. Por eso le buscaba de noche y de manera clandestina. Cualquiera que hubiera pensado en Nicodemo, habría concluido que era un hombre con su boleta al cielo ya cancelada. Era un hombre religioso, un maestro de la ley de Moisés y con una reputación impecable. Si uno podía confiar en sus méritos para ganar el favor de Dios, Nicodemo era tal hombre.

Pero Jesús no quedó impresionado con el currículum de Nicodemo. Dejando al lado la reputación del fariseo, Jesús le habló directamente de su gran necesidad. “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). La forma en la cual Jesús le habló nos muestra claramente que El no estaba hablando solamente a Nicodemo, sino a cualquiera que quiere ver el reino de Dios.

El nuevo nacimiento es absolutamente el tema más importante en la vida. Es más importante que los temas políticos, económicos, religiosos o emocionales. Jesús está diciendo que para el hombre solamente existe una forma de ganar acceso al reino de Dios. No es por obras, méritos ni conocimiento o poder. Es solamente a través del nuevo nacimiento. En Juan capítulo 3 el Señor sigue explicando a Nicodemo que no estaba hablando de un nacimiento físico sino del nacimiento espiritual. Es el espíritu del hombre que se encuentra con necesidad. “Dios es espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).

En el mundo existen muchos que adoran a Dios “a su manera” o según los preceptos de su religión. Sin embargo, Jesús nos enseña que Dios solamente acepta a los que le adoran a “SU MANERA”, esto es, en ESPIRITU y en VERDAD. Por eso, el nuevo nacimiento es esencial. El espíritu del hombre no es capaz de adorar ni entender a Dios antes del nuevo nacimiento.

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles (incrédulos), que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;”  (Efesios 4:17-18)

Cada ser humano nace en la misma condición, alejado de la vida de Dios por el pecado desatado en el mundo a través de Adán y Eva. En esta condición “pecaminosa” el problema no es lo que hacemos, sino lo que somos. Tenemos una identidad que no nos permite tener comunión con Dios porque la luz no tiene comunión con las tinieblas. Pero Dios nos amó con un amor tan profundo que El se hizo hombre, se sacrificó a sí mismo por los pecados del mundo, y nos abrió la puerta de la reconciliación. Esto es el evangelio, las Buenas Nuevas.

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados...” (2 Corintios 5:19)

¡Qué tremendo! ¡Dios no toma en cuenta a los hombres sus pecados! El pecado ahora no representa un obstáculo para el hombre. Dios dejó abierta la puerta y ahora depende del hombre si entra o no. Como dice Pablo:

... os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios”. (2 Corintios 5:20)

En otras palabras, Dios ya ha hecho su parte. Es el hombre que tiene que decidir si acepta o si rechaza la oferta que Dios le hizo.

El nuevo nacimiento representa la obra de Dios en el espíritu del hombre cuando este reconoce su condición pecaminosa y acepta el regalo de vida eterna a través de la sangre de Jesús y su resurrección de los muertos. Es el momento cuando un hombre o una mujer decide no vivir por sí mismo sino por Aquel que se entregó a sí mismo para salvar a todos los que creen. Es cuando la verdad del evangelio llega al corazón de uno y produce una fe y una certeza que declara, “Jesús es el Señor y viviré por El y para El el resto de mi vida.” Es el momento cuando tal declaración desata el poder del Espíritu Santo en el espíritu del hombre, transformándolo instantáneamente.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Una nueva criatura, una nueva creación y un nuevo nacimiento. Dios por el Espíritu comienza a vivir en el creyente y así comienza la transformación de su vida. No existe otra forma para entrar al reino de Dios. La religión no puede asegurar la salvación. El dinero no puede comprar la vida eterna. Las buenas obras no pueden anular tus pecados. Solamente Dios es capaz de perdonarte, reconciliarte y transformarte a través de la redención de Jesucristo. Es necesario nacer de nuevo. ¿Aceptarás el regalo de la vida eterna? ¿Estás dispuesto hacer Jesucristo el Señor de tu vida? Si nunca lo has hecho, hazlo ahora para que seas... “renacido, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Pedro 1:23)

 

Amado Padre, vengo a Ti en el Nombre de Jesús.
Tu Palabra dice, “que si confesares con tu boca que Jesús es
el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia,
pero con la boca se confiesa para salvación.” (Romanos 10:9-10)
Creo en mi corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Creo que fue resucitado de los muertos para mi justificación.
Le confieso ahora como mi Señor y Salvador y yo acepto el
perdón de mis pecados. Gracias por la vida eterna. Gracias
por haberme nacido de nuevo. ¡Gracias que soy salvo!

El Aguijón del Apóstol Pablo.

miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 16:59

El Aguijón de Pablo

Jue, 08/16/2007 - 12:56 — Barry

Bendice, alma mía , a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias...” (Salmo 103:2-3)

quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero... y por cuya herida fuisteis sanados.” (1 Pedro 2:24)

A través del sufrimiento, el sacrificio, la muerte y la resurrección de Jesucristo, el mundo ya tiene acceso a una redención que toca cada aspecto de la vida; espíritu, alma y cuerpo. Dios mismo ha pagado el precio por la rebelión que dejó al hombre cortado de la vida divina, y por la fe que es por oír la palabra de Dios, el hombre es heredero de los “beneficios” de la salvación.

Uno de los beneficios más preciosos que existe para el cristiano es la sanidad física. Durante los tres años y medio de su ministerio antes de su muerte, Jesús se preocupaba por la salud de aquellos que le seguían. Una y otra vez la Biblia declara que él sanaba a todos los que venían a él, y en varias ocasiones Jesús declaró que fue la fe del enfermo la que le sanó. Los enfermos de aquella época, como los enfermos de hoy en día necesitaban una fe firme, bien cimentada en lo que es la voluntad de Dios. Sin esta certeza es imposible recibir la respuesta que uno busca. “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga que recibirá cosa alguna del Señor”  (Santiago 1:6-7).

La fe que sana se basa en la revelación de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz, así como la fe que salva se basa en el mismo momento de redención. “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores... Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (sanados)” (Isaías 53:4-5). Lo que sucedió en la cruz no representa una redención parcial o incompleta. Todo lo malo que Adán desató por su rebelión, Jesús deshizo por su obediencia hasta la muerte. La sanidad física no es un sueño que solamente existe para algunos privilegiados, sino es el derecho de cada hijo de Dios y forma una parte importante de los beneficios que no debemos olvidar.

Sin embargo, muchos cristianos no se gozan de una fe tan cierta en cuanto a su salud. Son muchos los que sufren año tras año, seguros en su salvación, pero dudosos en la posibilidad que Dios los quiera sanar. La duda no puede conseguir los beneficios de nuestra salvación. Porque, “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

Lamentablemente, algunos han decidido que la sanidad física no es un beneficio vigente para el creyente. Inventan argumentos que siembran la duda en el corazón de los cristianos, y una vez sembrada, la duda ahoga la fe que puede conseguir el beneficio de la sanidad de parte del Señor. Uno de los argumentos más usados en contra de la sanidad tiene que ver con el aguijón de Pablo, mencionado en 2 Corintios, capítulo 12. Leamos:

Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo... donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar... Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: ‘Bástate me gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.’ Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Cor. 12:2,4,7-9).

La interpretación de algunos de este pasaje es así: por la grandeza de lo que Pablo escuchó en el tercer cielo, y para que Pablo no se exaltase en esta experiencia, Dios le mandó un aguijón en su carne, esto es, una enfermedad. Pablo rogó al Señor tres veces para que fuese librado de la enfermedad pero el Señor, en otras palabras, le dijo que tenía que soportar la aflicción y así gloriarse en su debilidad.

Si esta es la interpretación correcta, entonces Pablo representa una excepción al principio de la sanidad física. Eso quiere decir que Dios en su soberanía puede anular una porción de la redención hecho por Cristo y establecer reglas distintas en algunos casos.

La conclusión es obvia. Si Dios puede hacer una excepción en la vida de Pablo, puede hacer lo mismo en la vida tuya y mía, también. Tal vez la enfermedad sea una prueba del Señor. Tal vez Dios quiera que yo le glorifique a través de mi debilidad física. Tal vez no tenga el derecho de pedir la sanidad en cada caso. Si existe la más mínima duda en el corazón del enfermo, entonces la fe para ser sanado no puede existir. La duda destruye la fe.

Esta teología nos lleva a una conclusión inevitable. No es posible orar en fe por los enfermos, ni recibir la sanidad por fe, mientras existe la posibilidad que la enfermedad sea una obra del Señor. Una sola duda puede destruir completamente la certeza de uno de los beneficios ganados por la cruz de Jesucristo.

Si alguien atacara la doctrina de la salvación en la misma manera, implicando que en algunos casos el Señor no esté obligado a salvar al pecador arrepentido, el mundo evangélico lo rechazaría sin pensarlo dos veces. Pero, cuando hablamos de la sanidad física, muchos aceptan la idea de una redención parcial, incompleta o débil. Ellos dicen que Dios no sana a todos, o que es imposible saber si la sanidad es su voluntad en cada caso.

Si es así, ¿qué haremos con el mandato divino dado a la iglesia en el libro de Santiago? “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará...” (Santiago 5:14-15). La palabra “alguno” incluye a todos aquellos en la iglesia. Y la “oración de fe” implica una certeza que no deja lugar para la duda. Hoy en día es difícil encontrar a alguien en la iglesia que no está enfermo. Nos hemos olvidado de uno de los beneficios más preciosos que existe, esto es, la sanidad física.

¿Y qué del aguijón de Pablo? ¿Existe una explicación bíblica que puede traer fe al corazón? Gracias al Señor, la respuesta es, “sí.” Pablo fue “arrebatado al paraíso”, donde oyó palabras inefables. Aún cuando él no fue permitido expresar las mismas palabras que había escuchado, sabemos de que se trató “la grandeza de las revelaciones.” “Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo(Gálatas 1:11-12). Pablo había recibido una revelación soberana del evangelio, y la autoridad para predicar este evangelio en todo lugar. Pablo fue elegido por Dios, que le había apartado desde el vientre de su madre para que él predicase entre los gentiles. (Gálatas 1:15-16)

Antes de que sigamos, hagamos algunas preguntas. ¿Quién llevó a Pablo al tercer cielo? Dios. ¿Para qué? Para enseñarle el evangelio. ¿Por qué? Para que Pablo pudiera predicar, según la revelación, el evangelio a los gentiles. ¿Quién va a sufrir daño como resultado del ministerio del Pablo? El diablo. Entonces, ¿quién va a hacer todo lo posible para desanimar, obstaculizar y arruinar el impacto de la revelación que Pablo había recibido? El diablo.

Temeroso del significado de la revelación, y para que esta revelación no sea exaltada y aceptada en todo lugar, el diablo le mandó a Pablo un aguijón en la carne, esto es, un mensajero de Satanás para abofetearle. La palabra “mensajero” es la misma palabra traducida como “ángel” en el Nuevo Testamento, y se refiere en este caso a un demonio.

La frase, “aguijón en la carne”, era un dicho en aquel tiempo similar al dicho de hoy en día, “un dolor de cabeza”, esto es, una molestia. El mismo concepto aparece en el Antiguo Testamento en tres ocasiones:

Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis (Números 33:55).

... sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado” (Josué 23:13).

Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero” (Jueces 2:3).

En cada caso, Dios usa el simbolismo para ilustrar lo que el enemigo hará si Israel no lo echa fuera de la tierra. Serán por aguijones y por espinas en sus costados. No es un lenguaje literal, y en ninguna forma implica que la nación de Israel sufrirá de las enfermedades. No se trata de una enfermedad, sino de la molestia crónica del enemigo.

Es lo mismo en el caso de Pablo. La Biblia no dice que Dios enfermó a Pablo para mantenerle humilde, sino que Satanás le envió a un demonio para abofetearle en su ministerio. La palabra “abofetear” en el griego significa, “pegar y dar puñetazos.” Pablo mismo habla de las molestias que había experimentado.

... en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;... si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad (2 Cor. 11:23-27,30).

Yo creo que solamente un mensajero de Satanás podría causar tantos problemas en la vida de un solo hombre. Es interesante notar que en todas las molestias que Pablo había experimentado, él no mencionó las enfermedades. Es notable por su ausencia. Y el declaró que todas sus experiencias difíciles representaron su debilidad.

Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; por que cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor. 12:10). La debilidad de Pablo no era una enfermedad, sino un mensajero de Satanás que le perseguía constantemente para obstaculizar en cualquier forma el avance del evangelio.

Y, ¿qué de su petición que el Señor le quite el aguijón? Ya hemos establecido que el aguijón no se trataba de una enfermedad, sino de un mensajero de Satanás. ¿Es bíblico pedir que el Señor nos quite al diablo? No. ¿Existe una promesa en el Nuevo Pacto que declara que podemos ser libres de las molestias del enemigo? No. Por eso, Dios le dijo, “Bástate mi gracia.” Esta respuesta no significa que Pablo simplemente tenía que soportar los ataques de Satanás hasta el fin. Significa que la gracia de Dios es suficiente para alcanzar la victoria en cada circunstancia. ¿Qué significa la gracia del Señor? Veamos una definición que se encuentra en la misma carta de Pablo: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundeís para toda buena obra(2 Cor. 9:8). La gracia de Dios representa la abundancia de Dios para cumplir con toda buena obra. “Bástate mi gracia.” Esto es, “bástate la abundancia de los recursos que te he provisto abundantemente para cumplir con el mandato que te he dado.”

Jesús le había dado a Pablo la misma autoridad que nos ha dado a nosotros. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará” (Lucas 10:19).

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7) Pablo tenía acceso al mismo escudo de la fe por lo cual podría apagar todo los dardos de fuego del enemigo. (Efesios 6:16)

Jesús oró por sus discípulos antes de su crucifixión en esta manera; “No ruego que los quites del mundo sino que los guardes del mal” (Juan 17:15). Pablo poseía los recursos espirituales necesarios para dominar la obra del mensajero de Satanás en su vida. Pero no fue lícito pedir que el Señor lo quitara de él. Su gracia es suficiente.

Mira lo que dice Pablo en su última carta, un poco antes de su muerte. “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe... el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por me fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león(2 Tim. 4:7, 17). ¡Aleluya! Pablo encontró que la gracia del Señor fue suficiente. El cumplió su misión y fue librado de la boca del mensajero de Satanás.

A pesar de la evidencia bíblica que hemos presentado, algunos siguen en su lucha para el derecho de estar enfermo. Si pueden establecer que existía una enfermedad crónica en la vida de Pablo, entonces ellos también pueden excusar su propia falta de fe y sembrar la misma duda en otros hermanos. Un versículo que algunos usan para “enfermar” a Pablo otra vez se encuentra en Gálatas. “Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio” (Gálatas 4:13).

Esta palabra, “enfermedad”, es la misma palabra que Pablo usa en Romanos 8:26 cuando dice, “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, y en 2 Corintios 13:4, “Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios.” Obviamente, Jesús no fue crucificado en enfermedad.

Es la misma palabra que Pablo usa cuando dice, “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor. 12:10). Si la palabra “débil” significa “enfermo”, entonces la palabra “fuerte”, debe significar “sano”. Obviamente no tiene sentido.

La “debilidad” en el cuerpo de Pablo se puede encontrar en el libro de Hechos 4:19-21. Fue en el momento que Pablo anunció el evangelio a los Gálatas al principio. El fue apedreado y dejado por muerto, pero por la gracia de Dios, se levantó y seguía predicando en la región. Sin duda, su cuerpo tenía que recuperarse de esta experiencia y quedó “débil” por un tiempo.

En el mismo pasaje de Gálatas 4, encontramos lo siguiente: “Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos” (Gálatas 4:15). Algunos declaran que el apóstol obviamente sufría de una enfermedad de los ojos la cual le dejó casi ciego durante su ministerio. Es interesante que Pablo inspiró la fe en otros para recibir sanidad y que él tenía un ministerio de poder y prodigios mientras andaba casi ciego. Es más interesante que el mismo Pablo nunca mencionó tal enfermedad en las lista de sus debilidades (2 Cor. 11:23-30). Tal vez es porque la enfermedad no existía.

Sacar vuestros ojos” es nada mas que un dicho, similar al dicho, “yo cortaría mi brazo derecho para ti.” No significa que estás enfermo en tu brazo, ni que yo literalmente voy a cortarme el mío. Es una expresión que demuestra la voluntad de los Gálatas para hacer cualquiera cosa para Pablo, para ayudarlo en su “debilidad”, esto es la recuperación de sus fuerzas después de estar apedreado.

Finalmente, algunos enseñan que Gálatas 6:11 representa la prueba final en cuanto a la enfermedad de Pablo. Obviamente estaba casi ciego porque dice, “Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano.” La palabra, “grande”, tiene que ver con la cantidad y no el tamaño de las letras. La palabra “letra” significa una carta, documento o libro (Juan 5:47). El versículo en el griego lee así: “Mirad la larga carta os escribo de mi propia mano.” No fue la costumbre de Pablo escribir sus propias cartas. El normalmente dictaba a un escriba. En este caso, Pablo escribió con su propia mano para destacar algunos puntos importantes. El simplemente estaba enfatizando la importancia de la carta por el hecho que la había escrito con su propia mano.

Es importante notar que el aguijón de Pablo no obstaculizó la fe de muchos para recibir sanidad a través de su ministerio. ¿Por qué lo usan hoy en día para robar la fe de algunos para ser sano?

El aguijón de Pablo jamás le incapacitó en su ministerio. El declaró, “he trabajado más que todos” (1 Cor. 15:10). ¡No tiene sentido que un hombre enfermo era capaz que trabajar más que todos los demás predicadores sanos!

El aguijón de Pablo no le impidió de acabar su carrera (2 Tim. 4:7). Sin embargo, son muchos que enseñan que el aguijón era una enfermedad, y creen que su enfermedad es semejante a la de Pablo, pero ellos no son capaces de acabar sus carreras, y terminan sus vidas y ministerios fracasados.

Gracias al Señor, la sanidad es un beneficio todavía vigente para el cuerpo de Cristo. Los argumentos de algunos incrédulos no pueden cambiar la eterna verdad de nuestra redención, espíritu, alma y cuerpo a través de la cruz de Jesucristo. La fe para ser sanado es por el oír la palabra acerca de la sanidad. No pierdas la confianza. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

 

Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo me ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias.”

(Salmo 103:1-3)

La Esposa de Caín.

miércoles, 04 de noviembre del 2009 a las 16:47

Dom, 04/12/2009 - 07:39 — Barry

Al leer el libro de Génesis, frecuentemente surge la pregunta acerca de quién habrá sido la esposa de Caín.  ¿Existían otros humanos en la tierra cuando Dios creó a Adán y Eva?

La Biblia aclara que todos los humanos venimos de Adán y Eva, de hecho Eva es llamada "madre de todos los seres vivientes." 

"Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes."   (Gé. 3:20)

Así es que no existían otros seres humanos en la creación de Dios. 

El mandato de Dios para Adán y Eva, fue que fructificaran, que se multiplicasen y que llenasen la tierra. Obviamente esto quería decir que sus descendientes se casarían entre ellos mismos.

Aunque sabemos que Caín y Abel fueron los primeros dos hijos de Adán y Eva, no existe ninguna duda que habían muchos más. No tenemos idea de cuantos años tenía Caín cuando mató a Abel. Pudieron haber existido muchas generaciones de descendientes viviendo en la tierra en ese tiempo.

Caín se casó con una mujer familiar suya como había sido la intención de Dios desde el principio. No obstante, por causa del pecado, la formación genética del hombre fue debilitada al punto de que tal unión de matrimonio ya no es permitida. Pero en el principio, el pecado no había traído sobre la humanidad, la desctrucción que vemos ahora.

 

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