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¿Es científica la teoría de la evolución?

martes, 20 de octubre del 2009 a las 00:42

 

Profesor E. H. Andrews

¿ES CIENTÍFICA
LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN?

 


 

Sumario

La teoría de la evolución está aceptada de manera prácticamente universal en el mundo occidental actual como una explicación del origen de la vida. Pretendiendo el apoyo de una variedad de ciencias, los que apremian las pretensiones de la evolución, declaran que esta cuestión está «tan científicamente demostrada como lo puedan estar los acontecimientos nunca observados por el hombre.»

Esto no obstante, hay científicos de las diversas disciplinas que mantienen que muchos aspectos de la teoría de la evolución violan los cánones de la ciencia rigurosa. Reconocen que los mecanismos mediante los cuales se dice que tuvo lugar la evolución de la vida y de las especies biológicas son, en el mejor de los casos, hipótesis no demostradas, y en el peor, contradicciones de los hechos experimentales. El Profesor Andrews es uno de estos científicos. En este libro él examina la naturaleza de la genuina teoría científica y aplica a la teoría de la evolución los criterios así establecidos para ver si, en realidad, es «científica» en el mejor sentido de la palabra.


Índice

¿Cuál es el problema?

El evolucionismo no es una ciencia reconocida

El evolucionismo es una filosofía

La evolución proporciona comodidad

La alternativa bíblica

1. La popularización de la ciencia

2. La naturaleza de la teoría científica

Una definición

La interpretación de los hechos

¿Hipótesis o teoría?

La teoría no es la realidad

3. Los usos de la teoría científica

La comprensión del universo

Aplicación práctica de la teoría

4. Los abusos de la teoría científica

La confusión de la teoría con el hecho

El peligro de la extrapolación

El abuso de la exageración

Involucración emocional

5. La teoría de la evolución

La evolución, dada por supuesta

Los evolucionistas, culpables de extrapolación

La hipótesis de la evolución

Ignorando los hechos

6. Conclusión

 


Una vista aérea del acelerador de 500 BeV en Batavia, Illinois. Esta máquina tiene cuatro millas (6,43 km) de circunferencia, y un diámetro de una milla y cuarto (2 km), y acelera protones hasta 500 BeV, después que hayan estado ayudados con un acelerador lineal y el anillo potenciador que se ve en primer plano. Es tal la importancia que la ciencia da a la verificación experimental de los conceptos teóricos que se gastan inmensas sumas de dinero para la construcción y funcionamiento de máquinas como ésta, con el propósito de poner a prueba teorías sobre la estructura de la materia.

 


 


¿CUÁL ES EL PROBLEMA?

La Teoría de la Evolución está prácticamente aceptada hoy día en el mundo occidental como explicación del origen del hombre. Casi todo el mundo que piensa sobre estas ideas da por sentado que la vida comenzó con una combinación casual de moléculas, progresando por niveles de complejidad crecientes, hasta que llegó a surgir el homo sapiens. Pretendiendo el apoyo de una variedad de ciencias, incluyendo la química, la geología, la botánica, la zoología y la genética, aquellos que sostienen las pretensiones del evolucionismo dicen que la cuestión está «científicamente demostrada hasta allá donde los acontecimientos no observados por el hombre hayan podido nunca estarlo.»

Pero aquí y allá, y al margen de los cristianos que rechazan el evolucionismo sobre bases bíblicas y teológicas, se encuentran científicos de diversas disciplinas que reconocen que muchos aspectos de la teoría vulneran los cánones de la ciencia rigurosa. Ellos ven que muchos de los llamados hechos de la evolución surgen de una evidencia seleccionada con sumo cuidado, y que depende de interpretaciones preconcebidas de las observaciones. Observan que los mecanismos por medio de los cuales se dice que tuvo lugar la evolución de la vida, y de los que surgieron las especies biológicas, son, como mucho, hipótesis no demostradas, y que, en el peor de los casos, son contradicciones de los hechos experimentales.

Pero tan atractivo es el evolucionismo como explicación de la vida y de la existencia humana (ya que deja de lado los conceptos de creación y de un Creador), que las objeciones científicas a la teoría evolucionista son simplemente marginadas como no merecedoras de ninguna atención, o hasta incluso suprimidas como una ofensa a la mente racional y educada. Pero, cosa irónica, el espíritu con que eso tiene lugar no es precisamente el ánimo cuidadoso de la investigación científica, sino la arrogancia irreflexiva que afirma: «El evolucionismo manda, ¡y se acabó!»

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Hay diversas razones.

 

 

Los estudiantes universitarios son instruidos en el cauto espíritu de la investigación científica. La aceptación acrítica del evolucionismo es contraria a este espíritu.

Primero, hay muchos prejuicios, incluso entre los científicos, de los que generalmente se piensa que contemplan sus investigaciones con una frialdad impersonal. La creencia en las ideas y teorías, en las cuales se deposita tanto esfuerzo, es un atributo esencialmente humano, y a aquellos seres humanos que tienen la ciencia como profesión les es muy difícil aceptar que una teoría que ellos defiendan pueda estar equivocada, incluso cuando toda la evidencia apunta en tal dirección. Esto es especialmente cierto cuando la teoría de que tratamos ha llevado a un renacimiento de su campo de estudio, como lo ha hecho la Teoría de la Evolución para la biología, transformándola de una visión pedrestre del mundo de lo viviente a una apasionada investigación de relaciones y procesos evolutivos. El hecho de que décadas de investigación no han dado más que unas respuestas muy superficiales y capciosas a esta empresa, constituye una realidad que la comunidad científica como un todo no está aún dispuesta a reconocer.













La doble hélice. La estructura de la molécula del ADN transporta el código genético que determina las características del organismo al cual pertenece. La ciencia de la genética no le debe nada a la teoría de la evolución.

 


Es interesante, no obstante, que cuando se consideran por separado las disciplinas científicas a las que apela el evolucionismo como su soporte, encontramos, sin ninguna excepción, que aportan bien poco a las ideas y dogmas de la evolución. Y aún dependen menos de la teoría para su integridad científica. Es bien cierto que la evolución puede ser citada machaconamente en ciertos libros de texto, pero su eliminación no menoscabaría significativamente el tema tratado. Por ejemplo, cuando se habla del papel de la genética en la evolución, se podría imaginar que dicha ciencia está de alguna manera basada en conceptos evolucionistas. Pero hay al menos un texto destacado de genética que no contiene ni una sola referencia a la evolución, y creo que este ejemplo podría tener sus paralelos en otros campos.

 

EL EVOLUCIONISMO NO ES UNA CIENCIA RECONOCIDA

El hecho (y aquí damos una segunda respuesta a la cuestión que se ha propuesto más arriba) es que la «evolución» como tal no es una ciencia reconocida. Un estudiante no puede graduarse en este tema, ni tan sólo, generalmente, estudiar una asignatura en este campo. Más bien, lo que hay es una variedad de disciplinas científicas como la geología, la paleontología, la zoología, la botánica, la biología molecular, así como la física y la química, que también se utilizan ocasionalmente en las investigaciones relacionadas con la evolución. Pero también es verdad que la mayoría de científicos que trabajan en estas áreas nunca emplean la teoría de la evolución en sus trabajos, ni tratan directamente con sus implicaciones. Lo cierto es que puede ser que no tengan más información sobre la evolución que el profano inteligente, pero como el resto de nosotros aceptan acríticamente lo que se les dice. El resultado de esto es que los pronunciamientos públicos, los medios de comunicación de masas (radio, televisión, etc.), y los escritos sobre evolución, provienen de un pequeño número de científicos, escritores y comentaristas que ven la evolución como una filosofía a propagar, más que como una ciencia a investigar. Las ideas sobre evolución aparecen con muchísima más frecuencia en la prensa popular (tanto de estilo científico como la tradicional), la cual no está sometida a las limitaciones normales de verificación científica y revisión antes de publicación, que en las revistas serias de investigación biológica y ciencias relacionadas. Ciertamente, las especulaciones que con frecuencia pasan como «hechos demostrados» en la literatura evolucionista, no pasarían las normas de calidad de la mayor parte de las revistas científicas prestigiosas.

 

 

Modernos edificios universitarios. A pesar de la proliferación de cursos de grado universitario durante los pasados veinte años, la evolución no está suficientemente reconocida como ciencia como para precisarse de un curso de graduado en este tema.

 

 


EL EVOLUCIONISMO ES UNA FILOSOFÍA

Entonces, hemos de reconocer la verdadera naturaleza de la teoría evolucionista: se trata de una filosofía (ciertamente para algunos constituye una verdadera religión), y no, en absoluto, de una disciplina científica; solamente entonces podremos apreciar tanto su impacto sobre nuestras mentes y actitudes como su carácter manifiestamente acientífico.

En el pensamiento de la mayoría de la gente, la evolución ha conseguido su objetivo inicial de hacer innecesaria la creencia en Dios. Si el hombre, junto con toda la naturaleza animada, es el producto de este proceso «ciego» de evolución, entonces o bien Dios no existe, o como mucho es el producto artificial de nuestra propia conciencia social. ¡Es irónico que el actual renacimiento del interés en la metafísica y en los reinos inaccesibles a nuestra percepción sensorial llegue en un tiempo en que la creencia en poderes inmateriales ha devenido «innecesaria» debido a una explicación totalmente materialista de los orígenes humanos!

Lo que olvidan muy cómodamente aquellos que basan su ateísmo en la teoría evolucionista es que la evolución, incluso si fuese verdad, da solamente la mitad de la respuesta, porque la evolución apela a la operación de leyes físicas, químicas y matemáticas para explicar sus procesos, pero queda siempre en silencio por lo que hace a cómo surgieron estas leyes, o por qué son como son y no de otra manera. Ciertamente, los hay que, conscientes de esta cuestión crucial, han sugerido que la evolución no es, después de todo, un proceso casual o accidental, como se cree popularmente, sino que la misma naturaleza de la materia trae en su seno el potencial y la inevitabilidad de la evolución, Aquí, pues, nos encontramos con un nuevo misticismo que sigue sin dar respuesta a la pregunta de «¿por qué la materia es así?», pero que ciertamente atrae al científico preciso mucho más que la tradicional «filosofía del azar» del evolucionista. Esto simplemente ilustra que algunas de las cuestiones más fundamentales planteadas por el evolucionismo permanecen aún sin respuesta, por mucho que esta afirmación venga como una sorpresa para nuestras mentes tan bien condicionadas, a las que tantas veces se les ha comunicado lo contrario.

«Las ideas de la evolución no están sometidas a las limitaciones normales de la verificación científica.»

 

 


LA EVOLUCIÓN PROPORCIONA COMODIDAD

Aparte de todo lo anterior, nadie puede dudar que la respuesta verdadera a por qué la teoría de la evolución ha ganado una aceptación tan universal ha de estar dentro de nosotros mismos. La experiencia nos enseña que aceptamos, sin cuestionarlo, cualquier cosa que encontremos cómoda, y resistimos ideas que nos provocan inquietud. Si recibimos una carta del Ministerio de Hacienda en la que nos incluyen un retorno inesperado del Impuesto sobre la Renta, nos alegramos y no hacemos preguntas. ¡Pero una demanda inesperada de dinero extra para cubrir un error nos envía indignados a nuestros archivos y registros para demostrar que no debemos ni un céntimo de más! La idea de la evolución es aceptada sin ningún tipo de cuestiones por parte de la mayoría, porque nos quita la necesidad de creer en Dios. Los hay, claro está, que aceptan tanto la evolución como la existencia de un Dios, pero la clase de Dios que queda ya no es más el Todopoderoso que llama al universo a la existencia, y ciertamente tampoco el Dios de la Creación y de la Providencia que se revela en las Escrituras cristianas. Más bien resulta un ser vago, desterrado de toda implicación en el mundo material en que vivimos, flotando sobre el límite de la conciencia humana; una sombra de un Dios.

Naturalmente, si las cosas son así, una plena refutación de las pretensiones del evolucionismo sólo puede hacerse sobre un plano filosófico. No hay bastante con rechazar la visión evolucionista del mundo, sino que hay que sustituirla por un concepto totalmente más coherente y satisfactorio de la naturaleza, que dé respuestas a las búsquedas espirituales del hombre, además de a las científicas. La necesidad de una filosofía así es ciertamente reconocida por aquellos que reconocen, como lo reconocen los Humanistas Científicos, que ninguna interpretación puramente materialista de la existencia humana es tolerable para una criatura que razona, como el hombre. Por eso ellos se proponen levantar una nueva «religión sin revelación», por citar a Julián Huxley, en la cual la evolución viene a ser una fuerza mística, y la razón la nueva deidad. Aunque dan una respuesta errónea, estas personas reconocen al menos el dilema esencial que queda en pie si aceptamos una evolución mecanicista como la fuente de la existencia humana.

«Si se acepta la evolución, la clase de Dios que queda no es el Omnipotente que llama a los mundos a la existencia.»

 

 


LA ALTERNATIVA BÍBLICA

Es creencia de este escritor que la interpretación coherente y satisfactoria a la que se hizo referencia anteriormente se ha de encontrar en las Escrituras cristianas, que dan un registro de la creación, de la naturaleza y de la conciencia (tanto en el plano material como espiritual) tan magnífico como completo.

Durante siglos, los mejores intelectos humanos han encontrado esta visión del mundo retadora y estimulante, unificando como lo hace las dimensiones material, moral y espiritual en un solo y magno designio lleno de propósito. Uno de los fundadores de la ciencia moderna, Isaac Newton, declaró que el motivo principal de sus investigaciones era el descubrimiento de aquellos hechos «que más llevasen a los hombres reflexivos a la creencia en la Deidad». Y el motivo indudable de la mayoría de los primeros filósofos naturales fue revelar la mano de Dios en el universo natural.

Pero no es el propósito de este artículo exponer la «filosofía cristiana del ser». Desgraciadamente, los estragos provocados por el pensamiento evolucionista son tan profundos en nuestra sociedad actual que muchos aún no están preparados para considerar la alternativa bíblica. Parece necesario, al menos para algunos, empezar a remover algo del halo de infalibilidad que rodea la teoría de la evolución. Quizá ésta sea una actividad «destructiva», pero podemos aprender mucho, lo cual, como resultado, será beneficioso para nosotros.

Así, nuestro propósito es examinar de manera crítica la naturaleza de la genuina teoría científica, y aplicar los principios así establecidos a la teoría de la evolución, para ver si, de hecho, pasa la prueba como «científica» en el mejor sentido de la palabra. Se espera que de esta manera los lectores se sientan estimulados a aplicar sus propias facultades críticas a las pretensiones del evolucionismo, y de esta manera queden conscientes de algunas de sus graves deficiencias. Esto puede, a su vez, preparar nuestras mentes para considerar las alternativas a la evolución.

Metalografía, el examen de la estructura microscópica de los sólidos. La verdadera ciencia ha de poner también las teorías bajo el «microscopio» del examen racional y sistemático.

 




1

LA POPULARIZACIÓN DE LA CIENCIA

Vivimos en la época de la popularización de la ciencia. La ciencia ya no es una «torre de marfil», practicada y enseñada solamente en las recónditas profundidades de las universidades. Hoy la ciencia tiene una gran importancia en muchos aspectos de nuestras vidas diarias. No hay nada de malo ni impropio en la popularización de la ciencia. Ciertamente, es muy importante que el profano comprenda los conceptos básicos y los métodos y filosofía de la ciencia, precisamente porque la ciencia afecta más y más su vida diaria. La amenaza de la guerra nuclear se cierne como un negro nubarrón sobre nuestras cabezas, y los ordenadores y avances de la medicina afectan a nuestras vidas personales y privadas. Tanto si se trata de las ideologías de la ciencia que impregnan la sociedad y que influencian nuestra manera de pensar, como del hecho de que muchas veces nuestro trabajo depende del éxito y la viabilidad de la tecnología avanzada; se mire como se mire, la ciencia y sus aplicaciones afectan en gran manera al hombre de la calle. Por esto es bien correcto que la ciencia sea popularizada en el sentido de que las ideas científicas, las teorías y el conocimiento sean enseñados de una manera simplificada, de modo que la gente de la calle pueda asimilarlos y comprenderlos.

«Muchas veces nuestro trabajo depende del éxito y de la viabilidad de la tecnología avanzada.»

No obstante, en cualquier popularización de la ciencia hay un peligro. De hecho hay muchos, por lo que es un área que debe ser aproximada con mucho cuidado. Los peligros de la popularización de la ciencia quedan bien patentes en frases como «La ciencia ha demostrado ...» o «Los científicos creen ...» o «Los científicos han demostrado ...». Siempre que leo u oigo estas frases, de inmediato me pongo a la defensiva, pues estoy razonablemente seguro de que son una introducción a alguna declaración que yo, como científico, encontraré inaceptable o distorsionada. Expresiones como ésta constituyen con frecuencia una especie de proceso mental, con el designio de mejorar la aceptación de alguna idea que no es verdaderamente sana. Se emplean como una especie de seguro contra cualquier crítica de aquello que se quiere afirmar. ¡Si se puede introducir una declaración con «La ciencia ha demostrado ...» o «Los científicos creen ...», entonces parece que se puede decir prácticamente cualquier cosa, y salirse uno con la suya!

El problema con la popularización de la ciencia es que las cosas se simplifican hasta un nivel tal que se vuelven falsas. Pero estas sobre-simplificaciones son frecuentemente presentadas al hombre de la calle como hechos establecidos, sin ningún tipo de restricción. Un científico puede proponer una teoría, que entonces, en la «letra pequeña», y en términos técnicos, añade: «Esta teoría depende de esta presuposición, y habrá que esperar estos resultados adicionales antes de que podamos estar seguros ...», y así. Pero estas restricciones se marginan en las popularizaciones. Se transmite la idea principal, pero todas las cláusulas provisionales que el científico cuidadoso pueda haber erigido, como una protección, alrededor de su idea, son puestas de lado y olvidadas, difundiéndose ideas falsas como válidas.

También pueden surgir resultados más sutiles y trágicos a causa de la popularización de la ciencia. A veces resulta posible que algunas personas sin escrúpulos manipulen las mentes de otros jugando en base a unos pretendidos principios de la ciencia, desequilibrados y unilaterales, para justificar abusos raciales, culturales o políticos. Por eso es muy conveniente que incluso sin ser científicos practicantes, consideremos la cuestión de la teoría científica. Habríamos de llegar, al menos, a la situación en la que podamos examinar una declaración hecha en nombre de la ciencia, pudiéndola estudiar con una cierta capacidad crítica. Hemos de ser críticos en el sentido constructivo, naturalmente, pero no aceptar necesariamente todo lo que se nos dice en nombre de la ciencia.

El régimen Nazi aprovechó ideas evolucionistas para «justificar» su asesinato en masa de los judíos.

 

Con relación a la discusión que viene a continuación sobre la teoría científica, quiero examinar en primer lugar su naturaleza o carácter, en segundo lugar sus usos, y en tercer lugar sus abusos. Finalmente, debido a la gran importancia y al interés temático de las cuestiones relacionadas con los orígenes, quiero aplicar algunas de las ideas que estamos desarrollando a la Teoría de la Evolución.

El microscopio electrónico de transmisión, utilizado en una amplia variedad de campos de investigación, es una de las herramientas de trabajo de la investigación experimental.

 




2

LA NATURALEZA DE LA TEORÍA CIENTÍFICA

El término «teoría», en un contexto científico, se utiliza frecuentemente de una manera más bien vaga y mal definida. Un uso común del término es para describir todo aquello dentro del cuerpo o actividad de la ciencia que no sea experimental. Hablamos del aspecto experimental de la ciencia, y del teórico. Ahora bien, para nuestro propósito presente, ésta no es una definición muy buena. Tiene una cierta validez, pero para empezar es una definición negativa (la teoría es aquello que no es experimento), y una definición negativa no nos será de gran ayuda. En segundo lugar, es demasiado amplia. Se efectúa mucho trabajo no experimental (por ejemplo, la manipulación matemática de las cantidades) simplemente para convertir datos experimentales en una forma más fácil de utilizar. No importa que estos procesos de datos los efectúe un ordenador o un matemático. Todo lo que se hace es tomar los datos experimentales, los hechos de la observación, poniéndolos en otra forma que facilite la aplicación de la verdadera teoría científica. Así, se lleva a cabo mucho trabajo no experimental en laboratorios o instituciones científicas, pero que yo no denominaría teórico en el verdadero sentido del término. Por ello, decir que la teoría es lo que no es experimento resulta demasiado amplio para nuestro propósito.

Ordenador usado para proceso de datos.

Naturalmente, también hay muchos que piensan que la teoría científica es lo que es matemático. Para mí esto es una definición demasiado estrecha. De hecho es casi una falsa definición, porque las matemáticas se diferencian de la ciencia experimental en una cuestión importante. En la ciencia experimental comenzamos con los hechos de la observación, los datos que llegan como resultados de observaciones. Esta observación puede ser normal, o puede ser algún experimento llevado a término en un laboratorio con gran cuidado, pero es, de todas maneras, observación. En cambio, las matemáticas no contienen ningún elemento observacional. En las matemáticas comenzamos con un conjunto de axiomas o suposiciones. Suponemos que unas ciertas reglas gobernarán nuestra álgebra; por ejemplo, X . Y será igual que Y . X. No tenemos por qué hacer esta suposición «conmutativa». En el álgebra común escogemos hacerla, pero podemos inventar otra álgebra en que no se aplique. Hacemos ciertas suposiciones, adoptamos ciertos axiomas y después desarrollamos las implicaciones de estos axiomas. Los resultados que obtenemos están implícitos en las suposiciones de las que partimos. No introducimos ningún nuevo factor, sino tan sólo hacemos explícito lo que antes estaba implícito. Esto no quiere decir que las matemáticas puras no sean útiles o interesantes. Bien al contrario, son un tema fascinante. Pero no son teoría científica. Son extremadamente útiles para la ciencia, especialmente en el campo de la teoría científica. Pero la teoría científica no ha de ser identificada con lo que es matemático.

Células de hígado de rata (ampliadas 36.000 veces) observadas como secciones finas bajo el microscopio electrónico. La fantástica complejidad de una sola célula viva, midiendo unas pocas centésimas de centímetro de sección, forma parte del mundo de los hechos observados científicamente. La explicación del origen de una complejidad así ha desafiado toda nuestra comprensión teórica, a pesar de lo que los evolucionistas implican en sentido contrario.

 

 


UNA DEFINICIÓN

Así, habiendo rechazado una definición demasiado amplia, y otra demasiado estrecha, ¿qué hemos de entender por la palabra «teoría» cuando se aplica a cuestiones científicas? La palabra proviene directamente de un término griego, «theoreo», que quiere decir «contemplo»; proviene del verbo «contemplar» o «percibir», y por ello una teoría es algo conceptual. Es algo que percibo, algo que comprendo, algo que contemplo en un sentido conceptual. Así, una teoría puede ser definida como un concepto que unifica e interrelaciona los hechos observados. Una teoría es un entendimiento, una comprensión que impone un orden o significado sobre los hechos observados. El científico, al ir recogiendo ciertas informaciones o datos, al hacer experimentos y efectuar mediciones, reúne los datos que tiene delante. Entonces, al ver estos datos, percibe que no son resultados independientes o accidentales, sino que cuadran juntos en unas ciertas relaciones. Los hechos de la observación son como las piezas de un rompecabezas, y la teoría es la imagen que sale cuando se colocan todas las piezas en su lugar. De manera más exacta, la imagen es lo que hace posible poner bien las piezas.

Tengo un hijo joven que, cuando tenía dos años, solía poner las piezas del rompecabezas al revés, y las juntaba contemplando las formas. Bien, ésta es una manera de hacerlo, ¡pero resulta muy complicada cuando hay un gran número de piezas! Normalmente, utilizamos las imagen y los colores para ayudarnos a montar el rompecabezas. Eso es lo que una teoría hace para el científico: interrelacionar, integrar en un todo coherente, en una historia o imagen coherente, los hechos de la observación.

 

LA INTERPRETACIÓN DE LOS HECHOS

De esta definición de teoría salen diferentes cosas, y aquí quiero exponer tres de ellas:

Primero, que una teoría ha de ser siempre diferenciada de los hechos de la observación. Si una teoría es aquello que coordina o impone unidad a los hechos, la teoría ha de ser una cosa diferente a los hechos. Aquí tenemos los hechos de la observación. Son reunidos y nosotros introducimos una teoría, un concepto mental que nos ayuda a relacionar y correlacionar los hechos tal como los vemos. Así, una teoría tiene que ver con la interpretación de los hechos, y no ha de ser identificada con los mismos hechos.

No es infrecuente en ciencia que el mismo conjunto de hechos sea interpretable mediante un número de teorías rivales. Los hechos no son diferentes; generalmente no son discutidos. Pero ¿cómo los hemos de interpretar? Puede ser que el científico «A» venga y diga: «Bien, ésta es mi teoría, ésta es mi manera de interpretar los hechos», y entonces viene el científico «B» y dice: «No, no lo veo bien de esta manera; más bien a mí me parece que es de esta otra». Así nos encontramos con teorías que compiten, basadas en los mismos hechos.

La relación o correlación entre el hábito de fumar cigarrillos y el cáncer de pulmón es una buena ilustración de interés actual. Ahora bien, ¿cuáles son los hechos? Bueno, el hecho es que las personas que fuman mucho, especialmente si tienen una historia de haber fumado mucho, tienen una probabilidad mucho más alta de sufrir cáncer de pulmón. Este es el hecho, y nadie lo discute. Pero, ¿qué hay de la interpretación? La interpretación aceptada es que fumar cigarrillos es la causa del cáncer de pulmón.

 

Gráficas mostrando el aumento del número de fumadores y de cánceres de pulmón en hombres y mujeres a lo largo de un período de diversos años. ¿Cómo podemos interpretar estos hechos de la observación? La interpretación evidente no es necesariamente la correcta.

 

Ahora bien, aquí conviene dejar en claro que éste no es el hecho. El hecho observacional es que las personas que fuman mucho son más propensas a sufrir cáncer de pulmón que las que no fuman. Damos un paso teórico cuando decimos: «Fumar cigarrillos causa cáncer de pulmón.» Hay una teoría rival, defendida tenazmente por los fabricantes de tabaco, que dice: «¡Ni hablar! Aceptamos los hechos, pero la teoría está equivocada. La teoría o interpretación correcta es que aquellas personas que fuman mucho lo hacen debido a alguna necesidad fisiológica o psicológica que también los hace propensos al cáncer de pulmón. No hay relación causal entre el fumar y el cáncer. Hay algún otro factor, el factor "X", que hace que se fume mucho y que se sea propenso al cáncer de pulmón.» Puede ser que nosotros nos sonriamos, y que rechacemos la idea, como la rechazan la mayoría de autoridades médicas, pero hay algunas personas muy inteligentes que se apuntan a ella, y ningún científico cuidadoso excluiría la posibilidad de que fuese cierta. Como se puede ver, aquí tenemos dos teorías bien diferentes basadas sobre los mismos hechos, y ambas pretenden explicarlos.

En consecuencia, la teoría ha de ser diferenciada de los hechos de la observación. Los hechos pueden permanecer invariables durante siglos. Se podrán ampliar, o añadirles nueva información, pero (siempre que hayan sido observados cuidadosamente la primera vez) no cambiarán. Sin embargo, su interpretación, como lo atestigua la historia de la ciencia, cambia con bastante frecuencia.

 

¿HIPÓTESIS O TEORÍA?

En segundo término, la teoría puede existir a todos los niveles de validez o precisión. No existe algo que se pueda considerar como una teoría científica «típica», porque esta palabra «teoría», de la cual he dicho que se refiere a la interpretación de los hechos, puede existir en todos los grados de certeza y seguridad, y a todos los niveles de desarrollo y sofisticación. Podemos comenzar por un extremo con una hipótesis. ¿Qué es una hipótesis? Una hipótesis es una idea que se expone para explicar ciertas observaciones. Hablando estrictamente, cuando reunimos diversas observaciones, la primera etapa en nuestra tarea teórica es proponer una hipótesis. Hay un sentido en que todas las teorías son hipótesis hasta que hayan estado puestas a prueba posteriormente mediante algún experimento diseñado a tal efecto. Ya hablaremos de ello más adelante, pero una hipótesis es un fundamento para el desarrollo de ideas. Proviene de un término griego que significa «poner debajo». Una hipótesis es un fundamento. Por tanto, no se trata de algo flojo o insustancial, sino más bien al contrario. Es una sustancia, un fundamento, un punto de arranque. No es una teoría completa, como tampoco un fundamento para un edificio es el edificio terminado; pero al igual que un edificio, cualquier teoría requiere una hipótesis que la fundamente. Así que en el mismo punto de partida una teoría acabada de nacer es una hipótesis, algo propuesto pero poco desarrollado, un concepto básico que nos permite desarrollar ideas, edificando sobre él una teoría digna de respeto.

La hipótesis se encuentra en un extremo de la gama teórica. En el otro extremo se encuentra la teoría totalmente desarrollada que pasa a los libros como «ley natural». Hablamos de las leyes de la gravedad y de la óptica. Estas son teorías que no solamente han sido propuestas para explicar los hechos, sino que han sido desarrolladas y establecidas por medio de experimentos posteriores y diversas pruebas. Han resistido la prueba del tiempo y de las investigaciones adicionales, y pasan al reino de la ley científica. Por tanto, hay una amplísima gama de posibilidades. Si digo que tengo una teoría, se me puede preguntar de forma muy pertinente: «¿En qué lugar de la gama se encuentra esta teoría? ¿Es una hipótesis, un punto de partida, una premisa en base de la cual se quieren extraer nuevas ideas? ¿O ya está totalmente desarrollada y hemos llegado a una teoría acabada, completa y ensayada, que podamos llamar una ley científica? ¿O más bien se halla entre ambos extremos?» Esta es la segunda cuestión, que la teoría puede existir a todos los niveles de validez o de precisión.

Hay otro problema muy real con el que topamos en este contexto. Comenzamos con una hipótesis. No hay ningún tipo de dificultad para emitir una hipótesis, pero cuando queremos desarrollarla para llegar a una teoría establecida, pueden surgir verdaderas dificultades debido a algunas de las cosas que nos conviene hacer, experimentalmente, para probar nuestra hipótesis y fortalecer nuestra teoría, y que por una razón u otra son inaccesibles. Por ejemplo, volvamos a nuestro ejemplo del cáncer de pulmón. Habiendo presentado la hipótesis de que fumar es causa de cáncer, necesitaremos tomar cien individuos de todas las clases (los que tienen el misterioso factor «X», y los que carecen de él), ponerlos en una cárcel y obligarlos a fumar cigarrillos durante veinte años, observando quiénes contraen cáncer de pulmón. Esto demostraría esa cuestión más allá de toda duda, pero naturalmente no se puede hacer. Quizá podríamos simular el experimento utilizando ratones, pero con todo no se puede hacer el experimento necesario para convertir la hipótesis en una forma más establecida.

Este problema se suscita de una manera más aguda cuando queremos emitir teorías para explicar acontecimientos históricos como el origen de la vida, o el desarrollo o evolución de las especies. No podemos volver atrás, no podemos tampoco ir al laboratorio y hacer un experimento apropiado. Tenemos el mismo problema al tratar con acontecimientos muy remotos, como la evolución estelar y procesos de la astrofísica. No se pueden traer al laboratorio y hacer precisamente los experimentos adecuados para demostrar su argumento. Estas son dificultades muy reales y esto significa que en ciertas ramas de la ciencia uno se ha de contentar con teorías que a duras penas están fuera de la etapa de hipótesis, mientras que en otras ramas de la ciencia, como pueden ser la física y la química, se puede probar o refutar la teoría bien fácilmente yendo al laboratorio y ejecutando experimentos especiales.

La galaxia espiral Nebulosa Andrómeda (M51). Los acontecimientos muy alejados no pueden ser sometidos a experimentos críticos en el laboratorio.

 

LA TEORÍA NO ES LA REALIDAD


Arriba: El modelo de Bohr-Rutherford. Abajo: modelo de mecánica ondulatoria. Dos de los diversos modelos del átomo de hidrógeno que han sido propuestos durante la historia de la investigación de la estructura del átomo. El modelo más actualizado no puede ser representado de manera precisa mediante un dibujo, sino solamente por medio de ecuaciones matemáticas. Pero ni en este caso se trata de nada más que de un modelo o representación; no es en absoluto la realidad misma.


 

 


En tercer lugar, la teoría es, como mucho, sólo un modelo o una aproximación a la realidad. Esto es verdad, incluso en teorías muy sofisticadas y que son susceptibles de ensayo en laboratorio. Pongamos el ejemplo de la estructura del átomo. Esta es una cuestión en la que se ha estado trabajando, creo, desde los tiempos de los antiguos griegos, pero de una manera efectiva desde alrededor de un siglo. Se ha hecho posible una gran cantidad de sofisticación. El primero de los conceptos modernos fue el de Rutherford, que pudo demostrar que la carga positiva en el átomo se concentra en una pequeña región del espacio llamada «núcleo». Él propuso una imagen de un núcleo central rodeado de electrones en órbita, de manera similar a la de los planetas girando alrededor del sol. El mismo hecho de asimilarlo al sistema solar muestra que se trata sólo de una imagen, de un modelo. No se trata de la realidad, sino de una abstracción o simplificación de la misma. Como pasa con cualquier modelo, el átomo de Rutherford explicaba ciertos hechos, daba cuenta de algunos fenómenos, pero no de todos ellos, y muy pronto este modelo se encontró con graves problemas porque parecía contradecir las leyes de la electrodinámica. Entonces vino Niels Bohr y dijo: «El problema es que estamos tratando de aplicar reglas que quizá no son aplicables a la escala del átomo.» Así llegó a proponer una teoría más sofisticada, la teoría cuántica del átomo. La idea fue adicionalmente desarrollada, de manera que ya no se pensaba en una partícula en órbita, como un planeta alrededor del sol, sino en la probabilidad de encontrar una cierta carga eléctrica en un punto determinado del espacio. Ahora bien, esto explica otras cosas que no podrían explicarse con otros modelos más sencillos. Como se puede ver, el modelo se hace más y más complicado, pero sigue siendo un modelo. Así una teoría no es nunca la realidad, sino tan sólo una representación de la misma, más o menos rudimentaria.

Consideremos aquel otro ejemplo clásico de la naturaleza de la luz. Originalmente, hombres como Newton creían que la luz era corpuscular, o sea, compuesta de corpúsculos. Esta idea fue rechazada debido al fenómeno de la difracción, y se hizo evidente que sólo se podía explicar la conducta de la luz diciendo que estaba compuesta por «ondas». Después, naturalmente, se hicieron más experimentos, y se encontró que era necesario volver a introducir la idea de partículas, el concepto corpuscular. Así, aquí tenemos un caso en el que el fenómeno de la luz fue primeramente considerado como de naturaleza corpuscular, después como ondulatoria, y de nuevo como corpuscular. Al final se ha llegado a una situación en que hemos de decir: «En realidad, la luz es a la vez corpuscular y ondulatoria.» A veces se comporta como una onda, y otras como un rayo de partículas. Así, la «realidad» puede ser expresada sólo mediante dos modelos totalmente contradictorios. La realidad es más complicada que el modelo, y en este caso es tan complicada que para describirla en alguna forma hemos de usar un modelo dual incluyendo dos conceptos aparentemente opuestos. Es bien evidente que el modelo se corresponde sólo de manera rudimentaria con la realidad que llamamos luz.

 

Por ello, hay mucho en cualquier teoría que no se corresponde con la realidad. Los datos han de ser igualados, interpolados y extrapolados antes de llegar a la teoría que constituye un modelo satisfactorio, por el momento, de aquello que intenta representar. Pero, en última instancia, es solamente una representación.

He pasado mucho tiempo con la naturaleza de la teoría, y he dicho tres cosas al respecto: la teoría ha de ser diferenciada de los hechos; la teoría puede existir a todos los niveles de validez y aceptación; y la teoría es, en el mejor de los casos, sólo un modelo de aproximación a la realidad. Ahora estamos en una posición desde la cual podremos considerar los usos y abusos de lo que llamamos teoría científica.




Difracción de un rayo X o de electrones por un retículo cristalino. El diagrama muestra como los electrones, normalmente considerados como partículas con carga negativa, se pueden comportar como ondas para producir pautas de difracción, como ésta de poli-oximetileno. De manera similar, la luz, generalmente considerada como ondas, se puede comportar como corpúsculos («fotones»).




3

LOS USOS DE LA TEORÍA CIENTIFICA

Ahora examinaremos muy brevemente los usos de la teoría científica. No quiero perder demasiado tiempo en esto, porque hasta cierto punto se trata de algo que se hace evidente por sí mismo. Esta sección se podría desarrollar mucho, pero no es éste el tema principal de este artículo. Será suficiente decir que la teoría es una parte intrínseca del cuerpo de conocimiento científico y de la actividad que conocemos como ciencia. Sería imposible tener ciencia sin teoría, porque sin teoría la ciencia sería una colección de datos, una recopilación de información y quizá una clasificación de tales datos. La ciencia sería una especie de actividad estéril, «de salón», si no hubiese teoría. El atractivo y el interés de la ciencia radica en que una vez se ha recogido la información, se pueda procesar para imponerle un sentido y alguna significación; poder decir: «Aquí contemplo una pauta, una imagen, un sentido, un significado.» La ciencia, tal como la conocemos, no podría existir sin teoría.

 

LA COMPRENSIÓN DEL UNIVERSO

La ciencia, desde la perspectiva de este autor, tiene dos funciones. Primeramente, se trata de un método que nos permite comprender el universo en que vivimos. Eso es realmente la ciencia por la ciencia, simplemente por conocer (el sentido básico del término «ciencia» es «conocimiento»). Es la acumulación de conocimiento, no sólo como datos y hechos, sino como una comprensión o interpretación del mundo material que nos rodea. Vale la pena observar aquí que muchos de los primeros científicos modernos, si no todos, impelidos evidentemente por aquella curiosidad natural de la mente humana, estaban muy interesados en que su comprensión del universo mediante la ciencia fuese un entendimiento que trajese honra a Dios, y era por ello una empresa teísta. Se dice que Johann Kepler exclamó, al descubrir las tres leyes del movimiento planetario: «¡Oh, Dios, estoy pensando tus pensamientos después de ti!» Ahora bien, vale la pena poner esto en claro. Él estaba haciendo descubrimientos no sólo sobre el universo sino también sobre Dios. Estaba descubriendo la creación, pero al hacer esto creía que estaba descubriendo al Creador. Se dice que Sir James Jeans afirmó que «Detrás del universo hay un gran Algo matemático.» Se puede considerar que éste es un concepto más bien inadecuado de la naturaleza de Dios, pero se aprecia, no obstante, que está mirando al universo a través de los ojos de la ciencia, y razonando desde esto al Creador, hace declaraciones sobre el carácter y la naturaleza de este Creador.

Se ha dicho de Isaac Newton que «para él, la creencia en Dios descansaba principalmente sobre el orden admirable del universo», y él mismo dijo que en sus investigaciones estaba «interesado en hacer aquellos descubrimientos que mejor llevasen a los hombres razonables a la creencia en la Deidad». Ahora bien, esto es mucho más que decir sencillamente que creía en Dios. Más bien decía: «Practico la ciencia a fin de poder hacer descubrimientos que convenzan a los hombres de que Dios existe, de que Dios es glorioso y todopoderoso.» Sir Robert Boyle publicó sus varios tratados teológicos para enfatizar la armonía entre los nuevos métodos científicos y la fe cristiana.

Hemos de reconocer, supongo, que había una falacia básica desde un punto de vista teológico en aquello que estos hombres estaban haciendo. Esto es una digresión, pero conviene decirlo. Su idea de emplear la teología natural, los descubrimientos de la ciencia, para convencer a los hombres de la existencia y del carácter de Dios, no se puede mantener teológicamente. Esta idea de ellos se basaba en la suposición de que los hombres sólo necesitan que se les muestre y explique para que crean. Pero si somos lectores cuidadosos de la Biblia, sabemos que existe una barrera en el entendimiento del hombre. En 1 Corintios 2:14 leemos que «el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.» El hombre natural no tiene la visión espiritual, la capacidad espiritual de creer en Dios, hasta que Dios se la da como un don de la gracia. Estos hombres estaban en un error (tenían buenas intenciones, pero estaban equivocados) al tratar de convencer a sus semejantes acerca del carácter y la existencia de Dios mediante la ciencia. Dejaban de lado la naturaleza caída del hombre. No obstante, intentaban utilizar la teoría científica como un medio para comprender y explicar el universo en un sentido teológico.

 

 

«Toda la ingeniería tiene que ver con el uso predictivo
de la teoría científica.»

 

 

 

APLICACIÓN PRÁCTICA DE LA TEORÍA

El primer uso de la ciencia y de la teoría científica es pues la comprensión del universo que nos rodea. Pero, en segundo término, la teoría científica tiene un uso en su aplicación. Toda la ingeniería, toda la ciencia aplicada, con la enorme gama de actividades que estas expresiones representan e incluyen, tienen que ver con el uso predictivo de la teoría científica. Esto suele venir disfrazado, pero usamos de una manera muy real la teoría científica en un sentido predictivo siempre que diseñamos una estructura o una máquina de cualquier tipo. Decimos: «Si construyo este motor eléctrico con este número de vueltas de hilo eléctrico, entonces generará esta potencia concreta con este voltaje determinado.» Utilizamos las leyes de la ciencia para predecir qué sucederá si construimos nuestr

Los crímenes que ha producido el Darwinismo.

lunes, 19 de octubre del 2009 a las 22:24

 

LOS DESASTRES PRODUCIDOS POR
EL DARWINISMO A LA HUMANIDAD

BREVE HISTORIA DEL DARWINISMO

Antes de ocuparnos del sufrimiento y los desastres que el Darwinismo trajo al mundo, veamos brevemente su historia. Muchos creen que la teoría de la evolución, presentada como tal por primera vez por Charles Darwin, es una teoría fundamentada sobre firmes evidencias científicas, la observación y el experimento. Pero así como el originador de la misma no es Darwin, la fuente de la que se nutre tampoco tiene el carácter de comprobación científica.


Una representación del dios del agua sumerio. Al igual que los sumerios, los darwinistas creen que la vida surgió del agua por casualidad. En otras palabras, ven al agua como un dios que creó vida.

En la época de la civilización mesopotámica, cuando las religiones adoradoras de ídolos eran hegemónicas, abundaban las supersticiones y los mitos respecto a los orígenes de la vida y el universo: uno de ellos era la creencia en la "evolución". Según la épica de Enuma-Elish que se remonta a los sumerios, hubo una tremenda inundación y de allí surgieron de modo repentino los dioses llamados Lahmu y Lahamu que se crearon a sí mismos. Luego se convirtieron en universales y dieron lugar a la existencia de otros elementos y criaturas vivientes. En otras palabras, según el mito sumerio, la vida apareció de modo repentino a partir del caos acuático inanimado para luego evolucionar y desarrollarse.

Podemos ver que esta creencia exhibe una estrecha relación con el supuesto de la teoría de la evolución en cuanto a que "lo viviente se desarrolló y evolucionó de lo no viviente". Observamos entonces que la idea evolucionista no es original de Darwin sino de los idólatras sumerios.

A posteriori encontró más espacio en otra civilización idólatra, es decir, la Grecia Antigua. Los filósofos griegos materialistas de la antigüedad consideraban que lo único que existía era la materia. Recurrieron al mito de la evolución heredada de los sumerios para explicar cómo apareció lo viviente. De ese modo, en la Grecia Antigua se dieron la mano la filosofía materialista y el mito de la evolución. De allí fue llevado a la cultura romana.

Ambos criterios, cada uno de ellos un mito perteneciente a culturas idólatras, se presentaron luego en el mundo en el siglo XVIII. Algunos pensadores europeos que estudiaron las fuentes de la Grecia Antigua estaban vinculados al materialismo. El rasgo común de esos pensadores era su oposición a la religión.

En ese marco, la primera persona que toma en consideración la teoría de la evolución de modo razonado fue el biólogo francés Jean Baptiste Lamarck, quien propuso que todas las criaturas vivientes surgieron a través de la evolución, una de otra, por medio de pequeños cambios a lo largo de sus vidas. Más tarde se comprendió que eso era falso. De todos modos, una persona llamada Charles Darwin repitió las suposiciones de Lamarck con mínimas variantes.

Darwin dio a conocer su teoría en "El Origen de las Especies", publicado en Inglaterra en 1859. Allí se presentaba el mito de la evolución proveniente de los sumerios, con ciertas particularidades. Darwin suponía que todas las criaturas vivientes se originaron a partir de un ancestro que nació por casualidad en el agua y fueron adquiriendo sus características propias a través de pequeños cambios que acaecieron también casualmente.

Esa pretensión de Darwin no ganó una aceptación generalizada entre los científicos de aquella época. En particular, los expertos en fósiles eran conscientes de que la conjetura de Darwin no era más que producto de la fantasía. No obstante, a medida que transcurría el tiempo, la teoría de Darwin empezó a ganar fuerza en distintos círculos. Ello se debió a que él y su teoría proveían los fundamentos que estaban requiriendo las fuerzas gobernantes del siglo XIX.


Los darwinistas, al igual que las sociedades idólatras, creen que la vida apareció por casualidad en el agua como resultado de sucesos naturales. Según ese supuesto absurdo, los átomos se reunieron fortuitamente en el "caldo de cultivo" primitivo y "decidieron" crear criaturas con vida.

El Motivo que Lleva a la Aceptación del Darwinismo es Ideológico


Los microscopios del siglo XIX, comparándolos a los disponibles hoy día, eran realmente primitivos y las células se veían sólo como manchas, según se ve en la foto.

Cuando Darwin publicó "El Origen de las Especies" y presentó su teoría de la evolución, la ciencia estaba muy en pañales. Por ejemplo, la célula, que hoy día se sabe posee un sistema estructural sumamente complejo, era visible solamente como una mancha a través de los microscopios rudimentarios que se usaban entonces. Por eso Darwin no tuvo ningún problema en suponer que la vida se produjo por casualidad a partir de la materia no viviente.

De la misma manera, la insuficiencia de registros fósiles en esa época hizo posible suponer que las criaturas vivientes provinieron una de otra por medio de cambios muy pequeños y sucesivos. Pero hoy día se sabe que nada en los registros fósiles ofrece evidencia alguna que apoye los supuestos de Darwin. Hasta hace poco los evolucionistas enfrentaban ese dilema diciendo: "Dichas evidencias se encontrarán en el futuro". Pero actualmente no pueden valerse de esa explicación. (Más información sobre el tema ver en el capítulo "La Equivocación del Evolucionismo").

Sea como sea, entre los darwinistas no hubo ningún cambio en su adhesión a la teoría de la evolución. Desde aquella época hasta ahora cada uno heredó de otros la fidelidad a Darwin durante los últimos 150 años.

Ahora bien, ¿cuál es la razón para que el darwinismo siga siendo admitido, a pesar de que su invalidez científica es ahora abiertamente manifiesta?

El rasgo más definido de la teoría de Darwin es la negación de la existencia de un Creador. Según la teoría de la evolución la vida se originó por sí misma de manera casual, a partir de la materia ingénita. Este supuesto del darwinismo proveyó un falso fundamento científico a todas las filosofías ateas, comenzando por la materialista. Hasta el siglo XIX la gran mayoría de los científicos consideraban a la ciencia como un método de aprender y descubrir la creación de Dios. Como dicho criterio estaba ampliamente extendido, los filósofos materialistas y ateos no podían encontrar fundamentos apropiados sobre los que establecerse. Entonces la teoría de la evolución se les presentó como una formidable oportunidad puesto que negaba la existencia del Creador y proveía un apoyo, aunque ilusorio, a las creencias materialistas y ateas. Esas creencias se identificaron entonces con el darwinismo y adaptaron la teoría de la evolución a sus ideologías.

Otro argumento del darwinismo, además del rechazo de la existencia de Dios, venía muy bien a las ideologías materialistas del siglo XIX: "El desarrollo de los criaturas vivientes se vincula a la lucha por la vida en la naturaleza. Esta lucha favorece al más fuerte. El débil está condenado a la derrota y a la extinción".

Esto revela claramente la cooperación del darwinismo con las ideologías que trajeron al mundo dolor y desastres.

El Darwinismo Social: La Adaptación de la Ley de la Jungla al Comportamiento Humano


Charles Darwin

Uno de los supuestos más importante de la teoría de la evolución es que fundamenta el desarrollo de las criaturas vivientes en la "lucha por la supervivencia", lucha inmisericorde que según Darwin se presenta en la naturaleza como un conflicto eterno. El fuerte se puede desarrollar porque se impone siempre al débil. El título completo de su libro compendia ese punto de vista: "El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural o la Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida".

La fuente de inspiración de Darwin en la materia fue el libro del economista inglés Thomas Malthus, "Ensayo Sobre el Principio de la Población o Revista de sus Efectos Pasados o Presentes Sobre la Felicidad del Hombre" (1803). Este libro indica que a la humanidad le espera un futuro más bien tétrico. Malthus había calculado que, librada a sí misma, la población del mundo aumentaría a una velocidad enorme. La cifra se duplicaría cada 25 años. Pero las provisiones de alimentos no aumentarían en la misma proporción de ninguna manera. En este caso la humanidad enfrentaría el peligro permanente de la hambruna. Según Malthus, las fuerzas que mantendrían bajo control el crecimiento poblacional eran los desastres como las guerras, el hambre y las enfermedades. En resumen, para que cierta cantidad de gente viva, resultaba necesario que otras mueran. La existencia, entonces, significa "guerra permanente".

Darwin declara que fue el libro de Malthus el que lo hizo pensar acerca de la lucha por la existencia:

"En octubre de 1838, es decir, quince meses después que había comenzado mi pesquisa, leí como pasatiempo lo escrito por Malthus sobre la población. Como estaba preparado para apreciar la lucha por la existencia que ocurre en todas partes, debido a mi continua y larga observación de los hábitos de los animales y de las plantas, inmediatamente me hizo dar cuenta que bajo esas circunstancias las variaciones favorables tenderían a ser preservadas y las desfavorables destruidas. El resultado de esto sería la formación de nuevas especies. Entonces, finalmente, disponía de una teoría por medio de la cual llevar adelante mis especulaciones"2.

En el siglo XIX, realmente, las ideas de Malthus habían sido adoptadas por mucha gente. En particular, los intelectuales de la clase alta europea sostenían las ideas maltusianas. La importancia dada a las mismas en la Europa de entonces, está expresada en el artículo Antecedentes Científicos del Programa Nazi de "Purificación de la Raza":


Tomás Malthus, quien influyó en la forma de pensar de Darwin, decía que la guerra y la escasez equilibraban el rápido crecimiento de la población mundial.

"A mediados del siglo XIX se reunieron los miembros de las clases gobernantes a lo largo de toda Europa para discutir el reciente descubrimiento del 'problema poblacional' y determinar las formas de implementación del mandato maltusiano de aumentar la tasa de mortalidad de los pobres. "En vez de recomendar a los pobres el hábito de la pulcritud, deberíamos animarlos a hacer lo contrario. Deberíamos hacer las calles más estrechas en nuestras ciudades, conseguir que se amontonen más personas en cada vivienda e inducir el retorno de las plagas. En el campo deberíamos construir las aldeas cerca de aguas estancadas y, en particular, animar a realizar asentamientos en todo tipo de zonas insalubres y con ciénagas", etc."3.

Como resultado de esa política cruel, el fuerte derrotaría al débil en la lucha por la supervivencia, lo cual pondría coto rápidamente al crecimiento poblacional. El programa de "aplastar al pobre" fue llevado a la práctica en Inglaterra en el siglo XIX. Se creó un sistema industrial donde se hacía trabajar en las minas de carbón a niños de 8 ó 9 años 16 horas por día. Allí murieron miles de ellos debido a las malas condiciones laborales. La supuesta "lucha por la supervivencia", que la teoría de Malthus determinó como necesaria, condenó en Inglaterra a millones de pobres a sobrellevar una vida llena de sufrimientos.

Darwin, influenciado por Malthus, aplicó ese criterio a toda la naturaleza y, aceptando que dicha lucha existía realmente, propuso que debía ser ganada por los más fuertes y aptos. Esta reivindicación de Darwin incluía todo lo vegetal, animal y humano. También enfatizó que esa lucha por la supervivencia era una ley natural permanente e inmodificable. Y por medio de negar la creación, invitaba a la gente a abandonar sus creencias religiosas, con el propósito de que también abandonen todos los principios éticos que podían ser un obstáculo a esa cruel "lucha por la supervivencia".

Es por esto que la teoría de Darwin encontró el apoyo del Establishment desde el mismo momento en que se presentó. Ese respaldo lo consiguió primero en Inglaterra y luego en el resto de Occidente. Los imperialistas, los capitalistas y otros materialistas no demoraron en hacer suya esta teoría, pues proveía una justificación "científica" al sistema político y social que ellos fundaron.

Poco tiempo más tarde la teoría de la evolución pasó a ser el único criterio en todos los campos de interés social, desde la sociología a la historia, desde la psicología a los asuntos políticos. En todos los campos las ideas básicas eran las consignas de "lucha por la supervivencia" y "supervivencia del más apto": partidos políticos, naciones, administraciones, firmas comerciales e individuos empezaron a vivir bajo el influjo de esos lemas. Puesto que las ideologías gobernantes se habían identificado con el darwinismo, la propaganda darwinista empezó a ser llevada a cabo en todos los ambientes, desde el educacional al artístico, desde el político al histórico. Fue un intento por establecer vínculos entre todos los temas y el darwinismo, de modo que todo sea considerado a la luz del mismo. Como resultado de ello, incluso la gente que no conocía nada del darwinismo comenzó a vivir según el modelo de sociedad propuesto.


LA OPRESION EN TODO EL MUNDO
"Gracias" al darwinismo se aceptó la mentirosa afirmación de que el conflicto y la agresividad es parte ineludible de la naturaleza humana. Como un triste resultado de ello, guerras mundiales, matanzas y todo tipo de brutalidades fueron disfrazadas como eventos supuestamente justificables científicamente, por lo que el siglo XX se convirtió en un período de sufrimiento e inhumanidad.

El propio Darwin recomendó que sus criterios evolucionistas se apliquen a la comprensión de la moral y de las ciencias sociales. En una carta a H. Thiel escrita en 1869, decía:

"Fácilmente comprenderá el gran interés que despierta en mí el ver que usted aplica a las cuestiones morales y sociales puntos de vista análogos a los que he usado respecto a la modificación de las especies. No se me había ocurrido que mis ideas podían aplicarse a temas tan ampliamente distintos e importantes"4.

Al aceptarse que la lucha en la naturaleza estaba en la esencia del ser humano, todos los tipos de conflictos producidos por el racismo, el imperialismo, el fascismo y el comunismo, así como los esfuerzos de los poderosos materialmente por aplastar a los que parecían más débiles, pasaban a tener una explicación "científica". A partir de ese momento era imposible censurar u obstruir a esos que llevaban a cabo bárbaras masacres, que trataban como animales a los seres humanos, que enfrentaban a unos pueblos contra otros, que despreciaban a mucha gente debido a su raza, que clausuraban pequeños negocios en nombre de la competitividad y que se negaban a extender una mano de ayuda al necesitado. Y esa imposibilidad de censurarlos surgía del hecho de que lo que hacían estaba de acuerdo con una "ley natural científica".

Esta nueva "consideración científica" pasó a ser conocida como "Darwinismo social". Uno de los principales científicos evolucionistas de nuestra época, el paleontólogo norteamericano Stephen Jay Gould, acepta esa verdad al decir que después de aparecer "El Origen de las Especies" en 1859, "principalmente, bajo la bandera de la ciencia, se argumentaría a favor de la esclavitud, el colonialismo, las diferencias raciales y la lucha de clases"5.

Aquí hay algo a lo que se debe prestar una gran atención. Todos los períodos de la historia humana han visto guerras, atrocidades, brutalidades, racismo y conflictos. Pero también en todas las épocas existió una religión divina enseñando a los pueblos que proceder de esas maneras era incorrecto, llamándolos en consecuencia a la paz, la justicia y la tranquilidad. Dado que los seres humanos conocían una religión divina, al menos tenían un criterio que les permitía comprender que iban por un camino equivocado cuando se entregaban a la violencia. Pero a partir del siglo XIX Darwin señaló que la contienda por los beneficios materiales, así como la injusticia, tenían cierta justificación científica. Dijo que todo ello era parte de la naturaleza humana, que el ser humano acarreaba desde sus ancestros tendencias salvajes y agresivas y que también se aplicaba a la humanidad las leyes que hacían que sobrevivan los animales más fuertes y belicosos. Fue bajo la influencia de esas ideas que las guerras, los sufrimientos y las masacres empezaron a afectar de un modo distinto a gran parte del mundo. El darwinismo apoyó, alentó y respaldó las formas en que se concretaban todos esos actos que produjeron en el planeta dolor, derramamiento de sangre y opresión, señalándolos razonables y justificados. Como resultado de ese respaldo supuestamente científico, todas las ideologías peligrosas se desarrollaron y se hicieron cada vez más fuertes, estampando sobre el siglo XX la leyenda "época de sufrimiento".

El profesor de historia Jacques Barzun evalúa en su libro "Darwin, Marx, Wagner" las causas culturales, científicas y sociológicas de la terrible quiebra moral del mundo moderno. Es llamativo lo que dice Barzun allí en cuanto a la influencia de las ideas darwinistas:

"entre 1870 y 1914 en todos los países europeos hubo una facción militarista que demandaba armamento, una facción individualista que demandaba una competencia despiadada, una facción imperialista que demandaba manos libres sobre los pueblos retrasados, una facción socialista que demandaba la conquista del poder y una facción racista que demandaba la purga interna de lo 'extraño'. Cuando el llamado a la gloria y a la voracidad fracasaba, e incluso antes, se invocaba a Spencer y a Darwin, lo que era, por decirlo así, la ciencia encarnada… El decurso de la vida era biológico, era sociológico, era darwiniano"6.



UN BALANCE DOLOROSO
Según el darwinismo social, el débil, el pobre, el enfermo y el perezoso, deben ser eliminados sin misericordia. Los darwinistas sociales creen que eso es necesario para la evolución de la humanidad. Una de las razones por la que en el siglo XX quedaron sin respuesta los pedidos de auxilio de millones de personas, desde Etiopía a Bosnia, fue esta ideología que se impuso brutalmente sobre las sociedades.

En el siglo XIX, cuando Darwin hizo conocer su suposición de que la vida no fue creada sino que apareció por casualidad y que los seres humanos tenían un ancestro común con los animales, habiendo emergido los primeros como el organismo más desarrollado debido a coincidencias casuales, posiblemente la mayoría de la gente no podía imaginarse en aquel momento a qué daría lugar esa conjetura. Pero en el siglo XX la resultante de esa suposición se concretó en experiencias terribles. Quienes consideraban a los seres humanos como animales desarrollados no vacilaron en pisotear al débil, en acabar con el enfermo y el disminuido, en llevar a cabo masacres para exterminar a las razas que consideraban distintas e inferiores. Hicieron todo eso porque una teoría con el disfraz de "científica" les dijo que se trataba de una "ley natural".


El profesor de historia Jacques Barzun, autor de "Darwin, Marx, Wagner"

Así comenzaron en algunas partes los desastres producidos por el darwinismo. Luego, aceleradamente, se expandieron por todo el mundo. Debemos tener en cuenta que en el siglo XIX la gran mayoría de la gente creía que Dios era el creador de todas las criaturas vivientes y que el ser humano poseía un alma, también creada por Dios, hasta que el materialismo y el ateísmo se desarrollaron y fortalecieron por medio del apoyo que recibieron del darwinismo. Anteriormente, a todos los seres humanos, de cualquier raza o pueblo, se los veía como creaciones de Dios. Sin embargo, la pérdida de la religión, producida y fortalecida por el darwinismo, dio relevancia a grupos sociales con criterios inhumanos y competitivos que no daban ninguna importancia a las normas morales pues consideraban a las personas solamente como animales muy desarrollados. Quienes negaban que tenían cierto tipo de responsabilidades frente a Dios, produjeron una cultura donde se justifica cualquier tipo de egoísmo. De esa cultura nacieron muchos "ismos" que fueron y son una verdadera calamidad para la humanidad.

En las páginas siguientes examinaremos esas ideologías que encontraron una justificación en el darwinismo, la estrecha relación entre ambos factores y lo que le ha costado al mundo esa cooperación.

Acusan a Darwin de plagiar Teoría de la Evolución.

lunes, 19 de octubre del 2009 a las 22:17

 

Acusan a Darwin de plagiar la Teoría de la Evolución

Un siglo y medio después de su publicación, un grupo de científicos británicos cuestiona la autoría de El origen de las especies. Afirman que las ideas centrales del libro fueron tomadas de los trabajos del naturalista Alfred Russel Wallace. Están dispuestos a probarlo con un sofisticado programa anti-plagio de computación, justo cuando Gran Bretaña se prepara para celebrar el bicentenario de Darwin.

WALLACE Y DARWIN. Según los historiadores, Darwin recibió una carta de Wallace donde le informaba sobre sus ideas evolucionistas. Luego las teorías de ambos fueron presentadas a la Sociedad Linnean de Londres, pero Darwin se apresuró a publicar su libro en 1859, para evitar que Wallace se le adelantara.

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Un grupo de científicos británicos acusó al biólogo y naturalista inglés Charles Darwin (1809-1882) de haber plagiado ideas centrales de su libro El origen de las especies, que sentó las bases para la Teoría de la Evolución.

Los expertos comisionaron a un grupo de analistas de computación especializados en programas anti-plagio, para analizar en detalle el libro de Darwin, publicado en 1859, y comprobar si efectivamente el científico copió ideas del naturalista Alfred Russel Wallace (1823-1913), quien había trabajado por ocho años en Indonesia.

Según los científicos, algunas de las ideas más importantes de El origen de las especies fueron copiadas de Wallace, en particular al plantear el concepto de evolución de las especies a través de un lento proceso de selección natural.

La polémica se hizo pública cuando se anunció que Gran Bretaña celebrará el próximo año el bicentenario del nacimiento de Darwin, con un centenar de eventos, charlas, conferencias y ponencias públicas en el país. Los festejos fueron criticados duramente por el abogado David Hallmark, miembro directivo de la Fundación Wallace de Indonesia.

"El hecho de que Wallace haya quedado en el anonimato es un resultado directo de la conducta ilegal de Charles Darwin al suprimir la verdad acerca de que Wallace fue el autor de la teoría (de la evolución)", subrayó el experto.

Hallmark afirmó haber estudiado en detalle la obra de Wallace, como también regresar a los sitios donde visitó el científico, y comprobó que éste fue el padre de la teoría de la evolución, y no Darwin.

El innovador programa de computación anti-plagio podrá detectar frases idénticas entre el libro de Darwin y el de Wallace, y en caso de comprobarse un robo de ideas podría destruir la imagen y legado del primero.

Hallmark planea entregar en julio próximo los resultados de su estudio a la Asociación Internacional de Lingistas Forenses, en Amsterdam. "Aún no lo hemos comprobado, pero los primeros estudios indican que existió el plagio directo", subrayó el directivo de la Fundación Wallace.

Según los historiadores, Darwin, quien había comenzado a elaborar su teoría desde que comenzó su viaje en el buque HMS Beagle en la década de 1830, recibió una carta de Wallace cuando se encontraba en la isla de Ternate, en las Malucas. En la misiva, Wallace le informaba sobre sus ideas evolucionarias. Luego las ideas de ambos científicos fueron presentadas a la Sociedad Linnean de Londres, pero Darwin se apresuró a publicar su libro en 1859, para evitar que Wallace se le adelantara.

La polémica por el supuesto plagio quedará además retratada en la película Creation, el nuevo filme protagonizado por Paul Bettany y Jennifer Connely, que detalla la supuesta enemistad entre Darwin y Wallace por la teoría de la evolución.

Fuente: ANSA

Curso de Exorcismo en el vaticano

viernes, 16 de octubre del 2009 a las 21:05

 

Curso de exorcismo en el Vaticano

La Universidad del Vaticano lanzó un curso para exorcistas, o sacerdotes católicos que expulsan espíritus malignos de aquellos "poseídos por el demonio".

Sacerdote católico.
Existe preocupación en Italia por la influencia de los cultos satánicos,

La clase tendrá dos meses de duración y se desarrollará en la prestigiosa Athenaeum Pontificium Regina Apostolorum.

Las lecciones incluirán el desarrollo antropológico del satanismo y la posesión diabólica, además de su contexto histórico y bíblico.

También figurarán en el currículum clases prácticas de psicología y de derecho para que los estudiantes puedan diferenciar entre enfermedad mental y posesión de un espíritu maligno.

Además, se celebrarán seminarios en el Athenaeum, o el Upra, como es conocido, sobre el trabajo espiritual, litúrgico y pastoral que realiza el exorcista.

En Italia existe preocupación por la influencia de los cultos satánicos, especialmente entre los jóvenes y los que se dejan impresionar con facilidad.

La próxima semana, una corte en las cercanías de Milán conocerá los cargos contra un grupo de jóvenes acusados de matar a dos adolescentes como parte de un ritual satánico

Predicadores de TV Y vuestro dinero.

viernes, 16 de octubre del 2009 a las 20:55

 

LOS PREDICADORES DE TV Y VUESTRO DINERO

  

Los Predicadores de TV y Vuestro Dinero

 

 

 

¿Alguien conoce a esta dama del Señor?

 

¡Sus Nuevas e Impías Tácticas!

 

 http://www.time.com/time/photoessays/2006/prosperity_preachers/

 

 

Yo estoy constantemente asombrado, así como entristecido, por las estratagemas que algunos predicadores de TV usan para conseguir el dinero de vuestros bolsillos y meterlos en los de ellos.

 

La vieja declaración, "Si me das dinero, Dios te bendecirá,", está tan sobre usada y está casi desgastada. No muchas personas simplemente aceptan como cierta esa idea demasiado simplista de "da y recibe".

 

Así, por consiguiente, muchos predicadores de TV han tenido que hacerse más creativos en sus enseñanzas sobre "dar para recibir". Los predicadores de TV todavía se aprovechan del aspecto del “regreso" del dinero. En otras palabras, ellos todavía dicen que cuando usted da, usted conseguirá un retorno de dinero con creces.

 

Qué pasó para simplemente dar?

 

Recuerdo a unos ministros y sus ministerios durante los años quienes simplemente dijeron, "Este es nuestro ministerio, y esto es lo que estamos alcanzando”. ¿Nos ayudará usted a alcanzar a esta gente para Cristo dándonos donaciones?" No eran empleadas las tácticas de "dar para recibir". Y, en muchos casos la gente daba a los ministros y sus ministerios - y todavía lo hacen – no para conseguir algo a cambio, sino simplemente porque ellos creen en aquel ministerio en particular.

 Oral Roberts

Pero, la mayor parte de los llamados ministerios de TV son simplemente sin valor cuando ellos predican el poder de la riqueza, la salud, y la prosperidad en vez del poder de Cristo que cambia vidas. De este modo, ¿quién querría darles simplemente en aras de dar? Nadie. Así, sus ministerios son afirmados completamente sobre "el Evangelio de la Avaricia," con el principio principal de la creencia de "Dar para Recibir."

 

¿Cuál es el Retorno?

 

En vez de predicar la verdad de que si usted acepta a Cristo, Él le perdonará sus pecados, para hacerlo un hijo de Dios, y desviarlo del camino  del “infierno eterno”, muchos de estos llamados predicadores le dicen que Cristo arreglará su carro, reparará su refrigerador, lo hará hermoso, y le dará un nuevo juego de muebles. Mientras esto puede parecer tonto, realmente he oído a cada uno de estos seudos predicadores durante los años.

 

El Supersticioso

 John Hagee

Es simplemente asombroso para mí ver cómo la promesa de dinero puede transformar a la gente aparentemente inteligente en gente supersticiosa que cree que si ellos "descubren" la fórmula correcta, ellos se enriquecerán. Recuerdo hace muchos años que un hombre dio el dinero a un ministerio cuestionable en el cual el predicador prometió el famoso “cien veces más”. En otras palabras, si usted da un dólar, Dios está obligado a darle 100 dólares a cambio. Tremendo trato. Este hombre era pobre, no podía mantener un trabajo porque era perezoso, tenía una esposa y un par de niños que él no les proveía. De modo que, cuando él oyó que el predicador de TV prometía “100 veces de vuelta," ¡él envió al predicador varios cientos de dólares esperando decenas de miles de vuelta! No sólo eso, sino sin esperar más de un día y un poquito de estudio Bíblico, él sintió que ese era el tiempo para él para comenzar su propia iglesia.

 

La breve historia de lo que pasó después de eso es simplemente que él nunca obtuvo sus “cien veces” de vuelta, y aunque él intentó comenzar una iglesia, su mensaje pronto se dirigió a cada uno lejos: ¿cuál fue su mensaje? El retorno de “cien veces” más, por supuesto. Cuando él comenzó a tomar el dinero de la gente y ellos no consiguieron nada a cambio, la iglesia cerró sus puertas.

 

La Estupidez

 

Si la gente pensara sólo durante un momento, ellos serían capaces de ver la estupidez de la enseñanza supersticiosa llamada el “100 veces” retorno. La enseñanza es simplemente ésta, "Si usted da, usted recibirá." Así que, pensemos por un momento. Si el predicador por la TV realmente necesitara más dinero, y ya que él es el que está enseñando la superstición de "dar para recibir", ¿no debería ser él el que deba dar para recibir más?

 

Si la enseñanza de "dar para recibir" fuera verdad, los predicadores de TV estarían dándole a usted su dinero de modo que Dios les diera a ellos el "cien por uno” de vuelta."

 

Ahora, como dije, creo que la mayor parte de cristianos hoy son lo bastante inteligentes como para no comulgar con aquella idea, y así algunos predicadores de TV han tenido que hacerse más creativos, y quiero indicar sólo dos de las más recientes tácticas que he oído.

 

Táctica 1: La Amenaza

 

Hay una predicadora que aparece con regularidad por la TV. Ella tiene una enorme audiencia y seguidores. Un día mientras buscaba un canal,  la vi concluir uno de sus mensajes. Ella miró severamente en la cámara e hizo una amenaza extraña. Ella dijo que Dios estuvo a punto de retirar Su ungimiento de ciertos miembros de su auditorio que ve su programa de TV. Ella luego continuó para explicar por qué ocurriría eso.

 

Ella dijo que había estado enseñando muchas cosas nuevas y emocionantes y muchas personas la entendían y estaban siendo bendecidas por sus enseñanzas. Sin embargo, ella dijo que muchas personas disfrutan de sus enseñanzas sin haber puesto algo en su ministerio. De este modo, ella dijo que si ellos no le enviaban el dinero, Dios iba "a levantar su ungimiento en esas personas", y ellas ya no serían capaces de entender lo que ella hablaba y ellos no serían ya “bendecidos" por sus enseñanzas profundas porque Dios no permitiría que ellos entendieran sus palabras. Sin embargo, si ellos quisieran seguir "oyéndola", “entendiéndola" y seguir siendo "benditos" por sus enseñanzas profundas, entonces ellos tendrían que enviar su dinero.  Puesto de modo simple: sin dinero, no hay ungimiento.

 

Táctica 2: la Promesa

 

Nuestro siguiente sujeto es un hombre. Justo hoy lo oí cuando él cerró su “servicio” de TV, y, por supuesto, él habló sobre dinero. Ahora, su táctica fue un poco diferente que aquella de la predicadora. En vez de hacer una amenaza, él hizo una promesa.

 

Construya un Puente de Dinero

 

Él dijo a su auditorio que el Ungimiento poderoso de Dios estaba sobre él. Dios estaba haciendo cosas grandes y magníficas en su ministerio. Él dijo que la gente se estaba haciendo rica y los bendijo bajo su ministerio. ¿Cómo podría el espectador de TV "conseguir" su ungimiento? ¿Cómo podría el auditorio de TV conseguir la prosperidad qué él tenía? Simple: "construir un puente entre ellos y él," y luego cruzar ese puente y tomar parte en el ungimiento una vez que ellos transiten ese puente. ¿Cuál era aquel puente? ¡ el Dinero…”cash”!

 

Por orden de dinero: Myers, Creflo Dollar, Paula White, T.D.Jakes

 

Podemos estar de acuerdo todos que semejante "Evangelio de Avaricia" como el que muchos predicadores de TV promueven es simplemente vergonzoso. Nosotros deberíamos orar por los engañados y pedir a Dios que abra sus ojos a las enseñanzas falsas de estos sátrapas de saco y corbata. También nosotros deberíamos advertirles por nuestra cuenta y no simplemente permitir que los lobos en ropa de ovejas sigan esquilando a las ovejas.

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www.yeshuahamashiaj.org

La Biblia y las imágenes del catolicismo Romano.

viernes, 16 de octubre del 2009 a las 20:06

 

Apologetics Press :: Temas Doctrinales  

La Biblia y las Imágenes del Catolicismo [Parte II]

 

 

 

 

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Aunque la Biblia claramente condena la iconografía religiosa, algunos tratan de encontrar algún rastro de sostenimiento bíblico a favor de la devoción a las imágenes. Ellos han tergiversado versículos bíblicos para crear un escudo de protección contra las claras enseñanzas de la Palabra de Dios, y han formulado diferentes argumentos.

EL SUPUESTO FUNDAMENTO BÍBLICO PARA LA ICONOGRAFÍA RELIGIOSA

Argumento #1: Dios mandó que se hagan imágenes con fines de veneración

Este argumento se origina del mandamiento divino a que Moisés hiciera dos querubines de oro sobre el arca del pacto (Éxodo 25:18-21; cf. O’Brien, 1901, p. 175). Este argumento es deficiente por las siguientes razones.

Primero, Dios no mandó que los querubines se hicieran como objetos de veneración o adoración. Los querubines debían permanecer sobre el arca del pacto, pero no eran más especiales que ningún otro objeto o mueble del tabernáculo. Cada objeto en el tabernáculo (y luego en el templo) tenía un significado y propósito especial, pero ninguno era objeto de adoración.

Segundo, debemos considerar la naturaleza y propósito del Antiguo Testamento. El escritor inspirado del libro de Hebreos escribió que el primer pacto tenía “un santuario terrenal” (9:1, énfasis añadido). El tabernáculo y sus muebles eran modelos o patrones del “más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos” (9:11, énfasis añadido; cf. 8:5). El tabernáculo y su contenido eran figuras y sombras de las cosas celestiales (9:23; 10:1) y de un nuevo pacto (8:5-6). Ahora nosotros, “teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo” (10:19), “teniendo un gran sumo sacerdote [Cristo] sobre la casa de Dios” (10:21), somos amonestados a dejar atrás “el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6) y aceptar las condiciones celestiales del nuevo pacto que Cristo estableció (Hebreos 8:1-6; 9:11-15).

Tercero, debemos considerar la naturaleza autoritativa y prohibitiva de los mandamientos divinos. Dios mandó a Moisés a hacer los querubines (y otros objetos para el tabernáculo) como figuras de las cosas celestiales que serían parte del Nuevo Pacto después del sacrifico de Cristo. Los verdaderos siervos de Dios no promueven, autorizan u ofrecen algo que “él [Dios] nunca les mandó” (Levítico 10:1-2). Los deseos del siervo de Dios deben estar sujetos a la autoridad y mandamiento divino. ¿Dónde está el mandamiento que autorice la iconografía religiosa? No existe ni un versículo bíblico que apruebe o permita la veneración de imágenes.

Cuarto, los mandamientos de Dios en cuanto a la construcción y uso del tabernáculo y su contenido tuvieron parte bajo el Antiguo Testamento y fueron exclusivamente para el pueblo escogido de Dios en ese tiempo, i.e., los israelitas. Los cristianos no siguen la metodología de adoración del Antiguo Testamento, ya que este fue quitado cuando Jesús murió, y fue reemplazado con un mejor pacto (Colosenses 2:14; Hebreos 10).

Los símbolos del Antiguo Pacto, incluyendo los querubines sobre el arca del pacto, no fueron objetos de adoración. Ni Éxodo 25:18-21 ni ninguna otra escritura (tal como la referencia a la serpiente de bronce en Números 21:9; cf. 2 Reyes 18:4) autoriza la iconografía religiosa.

Argumento #2: Los siervos de Dios se postraron ante imágenes, indicando aceptación divina de tal veneración

Se ha argumentado que la Biblia promueve la veneración de imágenes porque Josué 7:6 dice que Josué y los ancianos de Israel, “se postraron delante del Arca y allí estaban las dos imágenes de querubines y no pasó nada” (Zavala, 2000). Aunque a primera vista puede parecer que este pasaje favorece la iconografía religiosa, considere los siguientes puntos que ha menudo se pasan por alto.

Primero, debemos considerar otra vez la naturaleza del Antiguo Testamento. Bajo el Antiguo Pacto, Dios “moraba” de una manera especial en el tabernáculo (sobre el arca), y desde allí hablaba al pueblo de Israel (Éxodo 25:22; 30:36; Levítico 16:2). Sin embargo, bajo el Nuevo Testamento, Dios “no habita en templos hechos por manos humanas” (Hechos 17:24). Si Dios no habita en templos hechos por manos humanas, ¿habitará en imágenes hechas por manos humanas?

Segundo, es esencial considerar el contexto de Josué 7:6. Aunque algunos católicos argumentan que Josué y los ancianos de Israel se postraron para honrar y venerar a las imágenes de los querubines que estuvieron en el arca, el contexto revela hechos completamente diferentes. El versículo seis nos informa que Josué “rompió sus vestidos”, y él y los ancianos del pueblo “echaron polvo sobre sus cabezas”. Romper los vestidos y echar polvo en la cabeza eran señal de gran dolor, vergüenza o penitencia (cf. Génesis 37:29,34; 2 Samuel 3:31; 13:30-31; Job 1:20; Lamentaciones 2:10, et.al.). Estas acciones no eran señal de adoración. En realidad, Josué y los ancianos de Israel no tuvieron la más mínima intención de dar honor o adoración al arca del pacto o a los querubines sobre el arca.

Argumento #3: En tiempos bíblicos, la gente se postró ante los siervos de Dios como señal de veneración

Segunda Reyes 4:27 narra un evento en que una mujer llegó a Eliseo, un profeta de Dios, y “se asió de sus pies”. Se ha dicho que este es un ejemplo bíblico claro que Dios autoriza la veneración de cierta gente, y por implicación de las imágenes. Pero lo cierto es que este es uno de los argumentos más vergonzosos que algunos defensores del catolicismo usan. Es un uso deshonesto de la Palabra de Dios y un intento desesperado de excusar una falsa doctrina.

Primero, la lectura sencilla del contexto revela que la mujer no se asió de los pies de Eliseo para “venerarlo”. Ya que esta mujer había sido muy hospitalaria con Eliseo (2 Reyes 4:8-10), él le prometió que Dios le daría un hijo. Su hijo nació en el tiempo que Eliseo había prometido, pero murió a una edad temprana (4:20). La mujer llegó a Eliseo, se asió de sus pies y le demandó una explicación porque su alma estaba “en amargura” (4:27). Note sus palabras: “¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí? (2 Reyes 4:28). Si ella hubiera estado “venerando” a Eliseo, ¿le hubiera acusado de burlarse de ella? ¡Desde luego que no! La mujer estaba afligida, su hijo había muerto, y ella solo quería ayuda. En ningún momento la aflicción de esta pobre mujer representó veneración hacia Eliseo.

Segundo, si 2 Reyes 4:27 autorizara la veneración de los siervos de Dios (como algunos apologistas católicos declaran), este versículo todavía no autorizaría la veneración de imágenes. Pero ¡este versículo no autoriza la veneración de hombres o imágenes! La Biblia claramente condena postrarse delante de los hombres para venerarlos o adorarlos (cf. Hechos 10:25-26).

Tercero, la narración en 2 Reyes 4:27 describe una escena circunstancial desligada completamente de cualquier forma de adoración. Este versículo no implica o autoriza—mucho menos manda—que los hombres adoren a los siervos de Dios. Los que sostienen tal posición, apoyan una práctica que carece de autoridad bíblica.

Argumento #4: En tiempos bíblicos, la gente hizo procesiones con imágenes

Se dice que 2 Samuel 6 describe una procesión religiosa en que se cargó una imagen ya que David “reunió a los escogidos de Israel” (6:1), puso “el arca de Dios sobre un carro nuevo” (6:3), y todos “danzaban delante de Jehová” (6:5). Considere los siguientes puntos.

Las procesiones católicas modernas se caracterizan por un gran número de gente que lleva imágenes en un día especial. Aunque la situación que 2 Samuel 6 registra pueda parecer similar, el principio no es el mismo. El arca de Dios había sido abandonado en Quiriat-jearim por alrededor de cuatro décadas, y David quería traerlo a la ciudad principal de Jerusalén. David no tuvo la intención de “exhibir” el arca de Dios o motivar a las multitudes a adorarlo, ni tampoco se designó el día como “santo”. En Jerusalén, el arca ocuparía un lugar especial y permanente en el templo que Salomón (hijo de David) construiría.

No se debía adorar al arca. Dios nunca mandó que se cargara el arca, o cualquier otro objeto de importancia religiosa, en procesiones religiosas como las que los católicos realizan. No existen similitudes entre las razones por las cuales se trajo al arca del pacto a Jerusalén y las motivaciones para las procesiones religiosas que honran a las imágenes del catolicismo, y no existe autoridad bíblica para tales procesiones.

Argumento #5: Jesús no condenó a las imágenes

En Marcos 12, leemos que algunos judíos trataron de engañar a Jesús con una pregunta en cuanto al pago de impuestos a César. Jesús tomó una moneda romana y preguntó, “¿De quién es esta imagen y la inscripción? (12:16). A causa de esta simple pregunta, y debido a que Jesús no condenó la imagen de César en la moneda, algunos católicos argumentan que Jesús autorizó la veneración de imágenes al promoverlas indirectamente.

Primero, el hecho que Jesús no condenara una imagen no significa que Él aprobara las imágenes religiosas o su veneración. Argumentar esto a causa de este incidente implicaría que Jesús aprobó la veneración de líderes políticos inmorales, no de las imágenes de “santos” o de la Deidad (como los católicos declaran). ¿Aprobaría o motivaría Jesús la veneración de imágenes que representaban a emperadores romanos paganos como Tiberio y Nerón? ¡Obviamente no! Dios ha condenado esto desde tiempos antiguos (cf. Daniel 3).

Segundo, debemos considerar el contexto de Marcos 12. Algunos apologistas católicos han argumentado que si Dios realmente condena las imágenes religiosas, este incidente en la vida de Cristo hubiera sido un momento excelente para hacerlo (vea Gagnon, s.d.). Pero la discusión de Jesús con los judíos no era sobre el tema de la idolatría. La discusión se basaba en la pregunta que los líderes religiosos judíos le presentaron: “¿Es lícito dar tributo a Cesar, o no?” (Marcos 12:14). La pregunta no fue: “¿Es licito adorar a imágenes, o no?”. La respuesta de Jesús se relaciona directamente a esa pregunta: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios” (Marcos 12:17). No se puede aplicar la pregunta de Jesús a una respuesta completamente ajena.

Simplemente no existe ni siquiera un solo texto, en el Antiguo o Nuevo Testamento, que apoye (por mandamiento directo, ejemplo o implicación) la adoración de imágenes para acercarse a Dios. Los que sostienen esta doctrina errada están “envanecidos en sus razonamientos” y han “cambiado la gloria de Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible” (Romanos 1:21-24).

LA ADVERTENCIA B&iAcute;BLICA

Algunos apologistas católicos quieren que creamos que no existe nada de malo en venerar imágenes, pero ¿qué dice la Biblia? Deuteronomio 4:15-19 señala lo siguiente:

Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra. No sea que alces tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, seas impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos (énfasis añadido).

La advertencia divina es muy clara: la veneración o adoración de imágenes es evidencia de la corrupción del corazón humano.

En el siguiente capítulo del mismo libro, Dios advirtió: “No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (5:8). ¿Es difícil entender este mandamiento? La Biblia continúa: “No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (5:9, énfasis añadido). Una vez más, la Biblia es clara: la elaboración de imágenes o esculturas con fines de veneración religiosa es maldad delante de Jehová.

En cuanto a la singularidad de Dios, el profeta Isaías escribió: “¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?... ¿A qué pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo” (40:18,25). Es imposible comparar una imagen a Dios, o hacer una imagen que represente Su grandeza. Los que intentan hacerlo degradan el concepto de Dios.

Jeremías declaró: “Todo hombre se ha infatuado, y no tiene ciencia; se avergüenza todo artífice de su escultura, porque mentira es su ídolo, no tiene espíritu” (51:17). Las imágenes de adoración simplemente son dioses falsos; no tienen vida. Los que las hacen deberían avergonzarse porque “viento y vanidad son sus imágenes fundidas” (Isaías 41:29). Jeremías añadió: “Vanidad son [sus ídolos], obra digna de burla; en el tiempo del castigo perecerán” (51:18).

En un pasaje ilustrativo en cuanto a la idolatría, Oseas escribió: “No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartándote de tu Dios; amaste el salario de la ramera en todas las eras del trigo” (9:1, énfasis añadido, cf. Oseas 8). La comparación bíblica es muy clara: la idolatría es considerada fornicación o prostitución espiritual. Es irónico que muchos consideren la fornicación o la prostitución física como actividades detestables delante de Dios, pero que pasen por alto, e incluso defiendan, la fornicación y prostitución espiritual.

Pablo declaró de aquellos que trataban de hacer representaciones de Dios: “Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Romanos 12:22-23, énfasis añadido). Cualquier defensa de representaciones físicas de la Deidad es evidencia del necio deseo humano de reducir las cosas espirituales a un nivel terrenal. En cuanto a estos hombres, Pablo añadió: “Dios los entregó a la inmundicia en las concupiscencias de sus corazones” (Romanos 1:24). Finalmente, esos hombres se separan de Dios por sus acciones pecaminosas (Isaías 59:1-2). Dios no les forzará a cambiar sus caminos, sino un día dará retribución a aquellos que no le obedecen (2 Tesalonicenses 1:8). El apóstol Juan escribió, “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentiros tendrán su parte en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21:8, énfasis añadido).

Dios condenará a aquellos que participan en la idolatría. Ningún dios de oro, plata, madera o piedra podrá intervenir por ellos. Solamente existe un Mediador entre Dios y los hombres—“Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). Juan exhortó a los cristianos en el primer siglo, diciendo: “Hijitos, guardaos de los ídolos” (1 Juan 5:21). Los cristianos del siglo XXI también deben obedecer esta advertencia.

REFERENCIAS

Gagnon, Daniel (sine data), “Ídolos e Imágenes”, [En-línea], URL: http://www.mercaba.org/Fichas/DIOS/106-3.htm.

O’Brien, Thomas, ed. (1901), Un Catecismo Avanzado de Fe y Práctica Católica [An Advanced Catechism of Catholic Faith and Practice] (Nueva York: D.H. McBride & Company)

Zavala, Martín (2000), “Imágenes e Ídolos”, [En-línea], URL: http://www.defiendetufe.org/idolos.htm.

Métodos de torturas utilzados en la santa Inquisición.

viernes, 16 de octubre del 2009 a las 19:54

 

  • LA SIERRA
    ( 1245 puntos )
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    Observando el dibujo, éste instrumento de tortura no necesita muchas explicaciones. Sus mártires son abundantes. Debido a la posición invertida del reo, se asegura suficiente oxigenación al cerebro y se impide la pérdida general de sangre, con lo que la víctima no pierde el conocimiento hasta que la sierra alcanza el ombligo, e incluso el pecho, según relatos del siglo XIX.
  • LA PERA ORAL, ANAL, VAGINAL
    ( 1054 puntos )
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    Eran forzados en la boca, recto o vagina de la víctima y allí expandidos a fuerza por el tornillo a su máxima apertura. El interior de la cavidad en cuestión era irremediablemente mutilada, y casi siempre fatalmente. Las puntas al final de los segmentos servían para cortar mejor la garganta, los intestinos y el cervix. El uso de la pera originalmente fue ideado para aquellas mujeres que habían sido encontradas culpables de la unión sexual con el diablo o sus familiares.
  • LA RUEDA PARA DESPEDAZAR
    ( 957 puntos )
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    La rueda para despedazar. Era el instrumento de ejecución más común en la Europa germánica, después de la horca, desde la Baja Edad Media hasta principios del siglo XVIII. En la Europa latina el despedazamiento se llevaba a cabo con barras de hierro macizas y mazas herradas en lugar de ruedas. La víctima, desnuda, era estirada boca arriba en el suelo o en el patíbulo, con los miembros extendidos al máximo y atados a estacas o anillas de hierro. Bajo las muñecas, codos, rodillas y caderas se colocaban trozos de madera. El verdugo, asestando violentos golpes con la rueda de borde herrado, machacaba hueso tras hueso y articulación tras articulación procurando no asestar golpes fatales. La víctima se transformaba, según nos cuenta un cronista alemán anónimo del siglo XVII, "en una especie de gran títere aullante retorciéndose, como un pulpo gigante de cuatro tentáculos, entre arroyuelos de sangre, carne cruda, viscosa y amorfa mezclada con astillas de huesos rotos”. Después se desataba e introducía entre los radios de la gran rueda horizontal al extremo de un poste que después se alzaba. Los cuervos y otros animales arrancaban tiras de carne y vaciaban los ojos de la víctima hasta que a ésta le llegaba la muerte.
  • LA CUNA DE JUDAS
    ( 921 puntos )
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    En este procedimiento la víctima es izada de la manera que se puede ver en la ilustración adjunta y descendida sobre la punta de la pirámide; de tal forma que su peso reposa sobre el punto situado en el ano, en la vagina, bajo el escroto o bajo el coxis . El verdugo, según las indicaciones de los interrogados, puede variar la presión desde nada hasta todo el peso del cuerpo. Se puede sacudir a la víctima o hacerla caer repetidas veces sobre la punta.
  • DESGARRADOR DE SENOS
    ( 910 puntos )
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    Ya frías o incandescentes, las cuatro puntas desgarraban hasta convertir en masas informes los senos de incontables mujeres condenadas por herejía, blasfemia, adulterio y muchos otros "actos libidinosos", aborto provocado, magia blanca erótica y otros delitos. En varios lugares en diferentes épocas en determinadas regiones de Francias y Alemania hasta el siglo XVIII un "mordisco" con dientes al rojo vivo se aplicaba a uno de los pechos de las madres solteras, a menudo mientras sus criaturas se contorsionaban en el suelo salpicadas por la sangre materna. Además de la función punitiva, el desgarramiento de senos servía como procedimiento inquisitorial y judicial. El caso mas famoso es el de Ana Pappenheimer. Que después de ser torturada con el "strappado", Ana fue despellejada y rasgadas sus carnes con tenazas candentes y al rojo vivo, sus pechos se los cortaron, y una vez ensangrentados fueron dados por la fuerza a sus hijos, ya crecidos, en la boca.
  • LA DONCELLA DE HIERRO DE NUREMBERG
    ( 884 puntos )
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    Es un envase, caja cerrada, similar a un ataúd que estaba parado íntegramente y cerrado firmemente. En uno de sus lados una puerta y sobre ella se añadieron unos pinchos. Se colocaban a las víctimas paradas allí dentro, cuando la puerta con sus pinchos se cerraba, éstos últimos se dirigían a los cuerpos de las víctimas. Las garras no fueron diseñadas para matar, francamente, pero sin embargo la víctima podía disfrutar de su nuevo hogar varios días antes de morir.
  • EL POTRO
    ( 856 puntos )
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    La víctima es atada al instrumento y estirada rápidamente o gradualmente por periodos de días. Se reportaron casos de cuerpos estirados hasta doce pulgadas como resultado de la sistemática dislocación de cada cuyuntura del cuerpo, fuertes ruidos de huesos dislocados, gritos de agonia y futiles pedidos de misericordia retumbaban por el taller del inquisidor. Con el prisionero atado a este horrible aparato, el inquisidor también usaba un variedad de torturas mas sutiles.
  • EL APLASTACABEZAS ( 815 puntos )
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    La barbilla de la víctima se coloca en la barra inferior y el casquete es empujado hacia abajo por el tornillo. Primero se destrozan los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, hasta que el cerebro se escurre por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo. Esto aseguraba que el diablo saldría de la cabeza del acusado.
  • UÑAS DE GATO
    ( 793 puntos )
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    Grandes casi como cuatro dedos de hombre, estos artefactos, montados encima de un mango, se usaban para reducir a tiras la carne de la víctima y extraerla de los huesos, en cualquier parte del cuerpo: abdómen, espalda, extremidades, senos, etc..
  • EL ARAÑADO
    ( 789 puntos )
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    El arañado era la vercion femenina de la uña de gato. Esta forma de tortura era muy similar al "masectomy". La araña era un trozo de hierro, en rodillo, con filo en forma de tenedor y se lo colocaba en los pechos. Nuevamente, ésta era una tortura muy exclusiva para las mujeres.
  • COLLAR DE PÚAS PUNITIVO
    ( 786 puntos )
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    Está provisto de pinchos en todos los lados. El instrumento de la fotografía pesa más de cinco kilos, se cerraba en el cuello de la víctima, y a menudo se convertía en un medio de ejecución: la erosión hasta el hueso de la carne del cuello, hombros y mandíbula, la progresiva gangrena, la infección febril y la erosión final de los huesos, sobre todo de las vértebras descarnadas conducen a una muerte segura, atroz y rápida. Aparte de esto, el collar presentaba la ventaja de economizar tiempo y dinero: su función es pasiva y no requiere el esfuerzo, ni por tanto el pago, de un verdugo; "trabaja" por sí mismo, día y noche, sin descanso, sin problemas y sin manutención. Por ésta razón todavía es utilizado en algunos sitios.
  • EL TORO DE FALARIS
    ( 786 puntos )
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    Se atribuye la quema de seres humanos dentro de la efigie de un toro a Falaris, tirano de Agrakas (la actual Agriento, en Sicilia), que murió en el año 554 a.C. Los alaridos y los gritos de las víctimas salían por la boca del toro, haciendo parecer que la figura mugía.
  • LA SILLA DE INTERROGATORIO
    ( 784 puntos )
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    Se trataba de un utensilio básico del inquisidor El efecto de los pinchos sobre la víctima, siempre desnuda, es evidente y no necesita comentarios. Ésta sufre atrozmente desde el primer instante del interrogatorio, que puede ser más intenso si se aplican sacudidas o golpes en brazos, piernas u otras partes del cuerpo. El asiento era muchas veces de hierro, de manera que se podía calentar con un brasero o una antorcha. Hoy en día esta función la realiza la electicidad.
  • TORTURA DE AGUA
    ( 781 puntos )
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    Estandarizado en Francia pero usado a través de la cristiandad la tortura mantenia al procesado totalmente inmovilizado sobre una mesa de madera, le colocaban una toca o un trapo en la boca, deslizándolo hasta la garganta; luego, el verdugo procedía a echar agua lentamente, produciéndole al infeliz la sensación de ahogamiento. Una variación incluía alimentar a la víctima solamente con alimentos salados y agua sucia.
  • EL GARROTE
    ( 769 puntos )
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    Este tipo de muerte era reservada para aquellos que tenian dinero y podían pagar para no morir tan dolorosamente en la hoguera o para las víctimas cuya sentencia a la hoguera ya había sido leída pero que, después de dicha lectura, se arrepintieron. Con esto se les evitaba morir quemados vivos y todos los dolores atroces que implicaba. Además obtenian el perdón de sus pecados, lo que si bien no les servía para salvar sus vidas , si les era útil para "salvar" sus almas. Originalmente el garrote eran una especie de poste vertical con un agujero a través de ellos. La víctima se paraba o se sentaba delante del poste se colocaba una cuerda alredor de su cuello. Los extremos de ésta cuerda eran tiradas a través del agujero del poste y el ejecutor al “tirar” de esa cuerda estrangulaba lentamente a la víctima. Algunos determinaron hacer algo mas creativo y colocaron un pincho, una punta que sería conducida al cuello de la víctima, y cuando comenzaba el estrangulamiento partía las vértebras. A veces un cuchillo era utilizado en vez del pincho.
  • LA HORQUILLA
    ( 764 puntos )
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    Con cuatro puntas afiladísimas que se clavaban profundamente en la carne bajo la barbilla y sobre el esternón, la horquilla impedía cualquier movimiento de la cabeza, pero permitía que la víctima murmurase, con voz casi apagada, "abiuro" (palabra que se halla grabada a un costado de la horquilla). En cambio, si éste se obstinaba o si la Inquisición era española, el hereje considerado "impenitente", se vestía con el traje característico y se le conducía a la hoguera, pero con la condición de la Extremaunción; si el inquisidor era romano, se le ahorcaba o quemaba, sin el beneficio del traje pero siempre con el rito cristiano.
  • LA GARRUCHA
    ( 738 puntos )
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    Consistía en amarrar al preso con los brazos hacia atrás, colgarlo y subirlo lentamente. Cuando se encontraba a determinada altura era soltado bruscamente, sujetándosele fuertemente antes de que tocase el piso. El dolor producido en ese momento era mucho mayor que el originado por la subida. Si el preso no confesaba en la segunda estrapada, le colocaban un sobrepeso en los pies a fin de aumentar el dolor
  • APLASTAPULGARES
    ( 732 puntos )
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    También conocido como pinniwinks, éstas herramientas hicieron lo mismo que "Las Botas", pero en los de los pies y las manos. El instrumento aplastaba la raíz de las uñas hasta que la sangre saliera a chorros. En el año 1629 en Prossneck, Alemania, dejaron a una mujer con éstos tornillos puestos de diez de la mañana a la una de la tarde mientras que el torturador y sus colaboradores fueron a almorzar. Le aseguramos que la victima se acordo del señor cada minuto de su agonía.
  • LÁTIGOS DE CADENAS
    ( 722 puntos )
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    No se necesitan comentarios para describir estos artilugios, que parecen más armas de guerra que instrumentos de tortura; sin embargo, látigos más o menos similares pero en gran variedad con 2, 3 y hasta 8 cadenas, provistas de muchas estrellas, o bien hojas de acero cortantes se usaban, y en cierta medida aún se usan, para flagelar el cuerpo humano.
  • LA CIGÜEÑA
    ( 705 puntos )
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    Éste es otro de los instrumentos de tortura que a primera vista no da fe de los sufrimientos que es capaz de crear, porque su misión no es únicamente la de inmovilizar a la víctima. A los pocos minutos de su utilización sobre la persona, ésta sufre fuertísimos calambres, primero de los músculos abdominales y rectales, luego de los pectorales, cervicales y de las extremidades. Con el paso de las horas, estos calambres conducen a un contínuo e insufrible dolor en abdomen y recto. En tal situación, la víctima solía ser golpeada, pateada, quemada y mutilada a placer.
  • LA TORTUGA
    ( 700 puntos )
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    Comprimir o triturar bajo una madera con peso encima (tambien llamado la tortuga) era un método común entre los ingleses. En esta foto del siglo XVI se muestra la "tortuga" con su variación de la "balanza", un tronco puesto en la espalda de la víctima para que el espinazo se quebrara bajo el peso.
  • LAS BOTAS O APLASTAPIERNAS ( 689 puntos )
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    Las bootikens (o botas) o cashielaws era un "ingenioso" dispositivo que consistía en cuñas que se aplicaban a las piernas de los tobillos a las rodillas. El torturador utilizaba un martillo para golpear las cuñas hacia dentro. Mientras que el espacio existente entre las cuñas comenzaba a cerrarse, el espacio de ésta manera comenzaba a achicarse y el instrumento comenzaba a punzar las piernas de tal manera que las cuñas comenzaban a entrar en la carne y provocaba el estallido de los huesos y la salida la médula por las inciciones.
  • CINTURÓN DE SAN ERASMO
    ( 679 puntos )
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    Los orígenes de su denomimación son inciertos, puesto que no se conocen las circunstancias del martirio de San Erasmo/Eramo/Elmo en el 303 d.C.; probablemente se trata de una alusión al "fuego de Santelmo", espectacular fenómeno electromagnético que parece revestir de fuego y centellas los palos de los veleros en ciertas condiciones atmosféricas. El uso y los efectos de este artefacto son evidentes y no necesitan comentarios.
  • LA TURCA ( 664 puntos )
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    Este método de tortura fue ideado para arrancar las uñas. En 1590 y 1591 Juan Fian fue sujeto a esta y otras tantas torturas en Escocia. Después que sus uñas fueron arrancadas le clavaron clavos en su lugar.
  • EL TABURETE DE SUMERSIÓN
    ( 660 puntos )
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    Las brujas eran sentadas en taburetes y atadas con correas, que colgaban de un extremo para que se balancearan y tambolearan. Las víctima era sumergida en un río o charco. No solo que las temperaturas heladas podía matarlas, sino que se las sumergía y se las levantaba por lapsos de cinco minutos o mas. El "taburete del pato" fue utilizado en América para las brujas, y en Gran Bretaña para castigar a pequeños criminales y prostitutas.
  • SANGRADO ( 646 puntos )
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    Se creía que la fuerzas de la brujas podrían ser controladas al hacerlas sangrar. Esto implicaba rebanar o abrir a la víctima en la cara o cerca de una vena importante. Acusados sometidos a esta tortura perdían rápidamente sangre y se desmayaban debido a esto, comprobando que el acusado era asistido por el demonio al sacarle el alma del cuerpo para que no sufriera.
  • EL CEPO
    ( 645 puntos )
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    La víctima, con las manos y pies aprisionados en las aberturas correspondientes, era expuesta en la plaza pública, donde la chusma, en el mejor de los casos, le provocaba, abofeteaba y embadurnaba con heces y orina, sustancias procedentes de orinales y pozos ciegos que se le emplastaban en boca, orejas, nariz y pelo; pero en muchas ocasiones era también golpeada, lapidada, quemada, lacerada e incluso gravemente mutilada. También las incesantes cosquillas en las plantas de los pies y en los costados llegaban a convertirse en una tortura insoportable. Sólo los transgresores más inocuos podían esperar librarse con no más de unos pocos cardenales. Esta tortura fue utilizada por catolicos y protestantes por igual.
  • ATADURA ( 645 puntos )
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    Esta forma de torturar era muy específicamente para mujeres. Implicaba atar un palo en el pelo de la mujer y torcer, torcer y torcer de éste. Cuando los brazos de inquisidor se cansaban, le encomendaría ésta tarea a sus "amigos" o colaboradores mientras se contemplaba a la víctima de abajo. No solo que el pelo sería desgarrado, sino que muy a menudo se podía observar que el cuero cabelludo estaba abierto exponiéndose el casquillo del craneo. Como era de esperar, solamente a las mujeres con pelo largo o grueso se le practicaba este método de tortura.
  • MÁSCARAS INFAMANTES
    ( 641 puntos )
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    Estos artilugios, que existían con gran profusión de formas fantasiosas y, a veces, francamente artísticas, desde 1500 hasta 1800, se imponían a quienes habían manifestado imprudentemente su descontento hacia el orden, contra las convenciones vigentes, contra la prepotencia del poder o, de cualquier forma, contra el estado de las cosas en general. A través de los siglos, millones de mujeres, consideradas "conflictivas" por su cansancio de la esclavitud doméstica y los continuos embarazos, fueron humilladas y atormentadas; así el poder eclesiástico exponía el escarnio público a los desobedientes y a los inconformistas. La Iglesia castigaba una larga lista de infracciones menores mediante este método.
  • LA MORDAZA O EL BARBERO DE HIERRO
    ( 627 puntos )
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    Éste artilugio sofocaba los gritos de los condenados para que no estorbaran la conversación de los verdugos. La "caja" de hierro del interior del aro es embutida en la boca de la víctima, y el collar asegurado a la nuca. Un agujero permite el paso del aire, pero el verdugo lo puede tapar con la punta del dedo y provocar la asfixia.
  • LOS AZOTES
    ( 621 puntos )
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    El prisionero era inmovilizado en el cepo de las manos y del cuello, dejando desnuda su espalda, en donde le aplicaban la cantidad de azotes que determinase el Tribunal. Su número variaba entre 50 y 200, dependiendo de la gravedad de las faltas cometidas y la consistencia física del encausado. El castigo del azote, a diferencia de los otros, no se aplicaba para obtener la confesión sino como parte de la sentencia, en los casos en que se había determinado la culpabilidad de los reos en faltas graves.
  • EL NADADOR ( 610 puntos )
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    Este método era muy similar al taburete de imersión, la víctima era atada de pies y manos y arrojada al agua para ver si sumergía. Si la inocente víctima se hundía y se ahogaba demostrando asi su inocencia y lo acogida por Cristo. Si flotaba era un claro signo que las aguas bautismales de Cristo habían rechazado y rapidamente era llevado al patibulo.
  • EL LATIGUILLO O AZOTE ( 608 puntos )
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    Esta era la forma mas suave y común de tortura. La víctima era sujetada como a un caballo y se la azotaba en su parte posterior con una cinta o azote. Este método era empleado para azotar varias partes del cuerpo. Cuando la víctima se restablecía se la volvía a azotar. Esta forma era un preludio a cosas mayores o quizás aún peores.
  • LA PICOTA EN TONEL
  • La santa inquisición católica Romana.

    viernes, 16 de octubre del 2009 a las 19:29

     

     

    ¿¿SOLIS DEO GLORIA??

     

    EL DESASTRE INQUISIDOR.

      

     

     

     

    Instrumentos de tortura papista

     

    POR EL DR. JAVIER RIVAS MARTÍNEZ. (MD).

     

    «Escrutando entre mis libros, encontré algo interesante en uno de ellos:

     Encontré una gran verdad sobre el sistema inquisidor medieval el cual surgió del los oscuros adentros de Satanás para destruir por medio de hombres necios e ignorantes  a quienes están hechos a la misma Imagen y Semejanza del Eterno Rey».

     

    La Edad Media se caracterizó por su oscuridad intelectual y también por su terrible perversión religiosa. Fue tanta perversión la mencionada, que millares de buenos cristianos fueron depuestos para muerte por considerárseles herejes contra el sistema romanista católico apóstata  maligno. 

     

    En esa época de incertidumbre e ignorancia, Inocencio IV decretó un escrito llamado Ad Exstripanda que declaraba que los herejes fuesen «aplastados como víboras venenosas». Reyes, plebeyos, personas civiles: pobres y ricos, sin distinción alguna, se juntaron a una para  dar inicio a una de las persecuciones más sangrientas en la historia del mundo, maquinada bajo los oscuros sótanos de la llamada Santa Inquisición,  auspiciada por el sistema romanista católico. La Ad Extripanda prometía a los perseguidores de herejes entregar cualquier propiedad confiscada a quien asesinara a uno  de ellos, asegurándoseles, además, la entrada  al cielo directamente sin haber pasado por el candente Purgatorio.  

     

    En este Infernal promulgo, se declara oficialmente la tortura contra los infieles al Papa, y los instrumentos más crueles y martirizantes dejan ver sus espantosas formas, siendo Satanás la fuente de inspiración para ser creados. 

     

    Uno de ellos, es el estante, era una mesa larga en la que se acostaba a la víctima que era atada con cuerdas y tablones por los brazos y las piernas para ser estirados paulatinamente, mientras se procedía a presionar al angustiado martirizado para que negase la verdadera fe, hasta el punto del llegar al choque neurogénico por el gran dolor que se le producía y el dislocamiento de las articulaciones óseas.

     

    Se les arrancaba las uñas con pinzas. Objetos metálicos calientes eran puestos en zonas delicadas del cuerpo, causándoles un increíble dolor por las profundas quemaduras hechas. Especies de barriles grandes, eran vestidos con filosas cuchillas en los que se amarraban a los condenados haciéndoseles rodar en movimientos de vaivén provocándoseles  heridas lacerantes serias que llevaban regularmente a la muerte. Horroríficos destornilladores de dedos se usaban para desarticularlos. Las Botas Españolas, se colocaban en los pies para triturar piernas y pies.  La famosa Virgen de Hierro, era un sarcófago erizado en su totalidad con aguda y filosas puntas en el que se introducía al inculpado para ser  herido en todo el cuerpo, en una muerte penosa y duradera, ya que las puntas estaban dispuestas para no causar estragos en órganos vitales. Eso tornaba más cruel el castigo.  Miles fueron quemados en la hoguera.  En 1554, Francisco Gamboa, fue condenado a la hoguera. Un monje le presentó una cruz y le dijo antes de morir, así: «Mi mente está tan clara pensando en los verdaderos méritos y bondades de Cristo, que no requiero de un pedazo de madera sin méritos». A otros se les vació hierro candente por sus oídos y bocas; a otros más, se les arrancaron los ojos de manera salvaje con instrumentos agudos punzo-cortantes. Muchos fueron azotados hasta lograr matarlos por la severidad de la flagelación. A algunas personas se les amputaba los músculos corporales para ser ahorcados con ellos mismos, o se les ahogaba en excremento y orina. Los pobres inocentes culpados de blasfemia eran  encadenados en el suelo y en las paredes para que las ratas los devoraran inmisericordemente. Eran puestas deliberadamente serpientes venenosas para que fueran mordidos y que a causa de los efectos de la agresiva  toxina inyectada por el  reptil, morían en indescriptibles clamores. Los ahorcamientos no pasaron desapercibidos, y eran realizados en grupo. El día de San Bartolomé es conocido por la gran matanza de cristianos, los hugonotes, ejecutados en  París en el año 1572. El rey francés fue a misa a dar gracias por  la gran cantidad de herejes ajusticiados  y el Papa Gregorio XIII se regocijo por el acontecimiento «satánicamente divino». ¡Hasta se acuñaron monedas para conmemorar esta desdicha!  

     

    Aunque el Papa pido perdón hace un poco de tiempo atrás por estos hechos denigrantes ante Dios y la humanidad, el sistema católico romano no ha dejado de ser el mismo. Su dogmatismo tenebroso que fue levantado  hace menos de dos mil años  y que persiguió a los santos cristianos y fieles al Dios del cielo en la Edad Oscura Medieval, lleva hoy la misma esencia doctrinal. Nada ha cambiado de él. La iglesia romanista católica emprende ambiciosa y activamente la búsqueda para la consumación por su supremacía mundial, no sólo en el ámbito religioso, sino en el político y en social. Todo un negocio milenario. Las persecuciones injuriosas y mortales ya no existen contra los verdaderos cristianos de parte del Papado romanista y sus  desviados seguidores, y le damos gracias a Dios por eso, pero el Ecumenismo ha surgido como un arma relativamente nueva, diplomática y demagógica, que están usando los líderes católicos romanistas de manera artera e inteligente para extraer  y poner en sus dominios de muerte a los creyentes «medio crudos», como lo hace el pescador con los peces anzuelados en su caña, al ser extraídos del agua para ser puestos en el  bote, y de allí, al plato del comensal, por dejarse seducir ignorantemente por los modelos católicos expuestos, que son sincréticamente pseudocristianos y  verazmente diabólicos.  

    Los católicos se han hecho ahora carismáticos como los neopentecostalistas. Hablan lenguas oscuras o jerigonza, predican como lo hacen los cristianos y alaban de igual manera que en las congregaciones que refutan con celo celestial la idolatría mariana. Muchos creyentes han asentido positivamente los cambios radicales presentados en los católicos, y  por esa razón, por el parecido a lo que religiosamente hacen, han creído que Dios lo ha aceptado por semejante  «transformación» que no tiene nada de santa. Un punto más para el diablo para engancharlos directamente hacia el Ecumenismo, que ofende a Dios por las distintas mezclas doctrinales unificadas en un sentir único que dirige hacia un cristianismo puramente socializado e insalvable.  Dios los condenará «con mano en la cintura» si no se arrepienten de sus maldades y detracciones. A decir verdad, creo que Satanás  ha dejado la violencia pasada («La Santa Inquisición»), para tornarse  fino y diplomático con el propósito de  llevar a la perdición, con paso seguro y firme, a millones de incautos por medio del Ecumenismo y del falso cristianismo que se desprende del Carismatismo Católico.  No dejo de admirar la gran capacidad inteligente de este maligno y marrullero ser, que «se las sabe magistralmente todas». 

    Dios les bendiga siempre.

     

      

    L  A  O  D  I  C  E  N  S  E  S

     

    Duele mucho ver a tantos

    En torpeza que han creído,

    En errores de la mente

    Que blasfeman al Bendito.

    Insujetos al Creador,

    Mas sujetos a los ritos.

     

     

    El carisma de los vanos

    A los fatos ha velado

    La Palabra de verdad

    Del precioso Dios amado.

     

     

    Es muy triste ver a tantos

    Alianzados con el mundo,

    Consintiendo lo profano,

    Aprobando lo de abajo

    Que en el alma han sembrado.

     

     

    Es penoso ver a tantos

    Entre gritos, entre llantos,

    En desorden indebido

    Que sepulta todo juicio.

     

     

    En la danza que promueve

    El deseo, el anhelo,

    De la mente que es terrena,

    Que acomoda a su manera

    La doctrina de los cielos.

     

     

    Es tan duro ver a tantos

    Que van sordos, que van ciegos,

    Abrazando lo de afuera,

    Disgregando la pureza

    Con lo ambiguo y lo moderno.

     

     

    Es vergüenza ver a tantos

    Que aparentan ser piedad,

    En el templo son la luz,

    En la calle oscuridad:

     

     

    Son tan secos e inhumanos,

    No hay amor por el perdido,

    Al cegado y confundido

    No le viene el ayudar.

     

     

    Esos tantos lastimeros

     Tienen grupo presumido,

    Atenido y orgulloso:

    «Dios me ama», dice presto,

    «Tengo todo, soy muy rico».

     

     

    Mas el día no se tarda

    Y el  Señor ya juzgará

    A los hombres de este grupo

    Con certeza lanzará

    A los fuegos destructivos,

    A los hornos del bramido:

    Nunca más habrá empezar.

     

    www.elevangeliodelreino.org

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